Mudarse a otro país implica enfrentarse a costumbres que, vistas desde fuera, pueden parecer sorprendentes. Es lo que le ocurre a Marc, un catalán que vive en Corea del Sur, quien resume su experiencia con una frase llamativa: “No existen las llaves de casa y como regalo te dan papel de váter”. Más allá de la anécdota, su testimonio sirve para explicar el altísimo nivel de seguridad del país asiático y las diferencias culturales respecto a España y otros países europeos.

Corea del Sur es considerada una de las sociedades más seguras del mundo. La criminalidad violenta es baja, los robos son poco frecuentes y la confianza social está muy extendida, algo que se refleja en la vida cotidiana.

Un país donde la seguridad forma parte de la rutina

En Corea del Sur, es habitual ver bicicletas sin candado, móviles olvidados en cafeterías que nadie toca o portales de edificios sin cerraduras tradicionales. Tal como cuenta Marc, muchas viviendas no utilizan llaves físicas, sino sistemas digitales con códigos o tarjetas, e incluso hay personas que dejan la puerta sin cerrar. Esta realidad no responde a la ingenuidad, sino a un entorno donde el respeto a la propiedad ajena está profundamente interiorizado.

Este nivel de seguridad se explica por varios factores: una fuerte presión social, un sistema legal estricto, una presencia policial eficaz y una cultura colectiva donde el comportamiento individual tiene impacto en el grupo. A ello se suma un alto uso de tecnología y cámaras de vigilancia, especialmente en zonas urbanas.

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Seül Wikipedia Svdmolen

En los rankings internacionales, Corea del Sur suele situarse junto a países como Japón, Singapur, Islandia, Suiza o Noruega entre los más seguros del mundo. España, aunque es un país relativamente seguro en comparación global, presenta mayores índices de robos y una percepción de inseguridad más elevada en determinadas ciudades.

Corea del Sur frente a España: dos modelos de confianza

La principal diferencia entre Corea del Sur y España en materia de seguridad es la percepción del riesgo. En España, cerrar con llave, poner rejas o alarmas forma parte de la normalidad. Existe una cultura más preventiva, incluso desconfiada, fruto de una mayor tolerancia social al pequeño delito.

En Corea del Sur ocurre lo contrario: la confianza es la base del sistema. Esto no significa que no haya delitos, pero sí que son excepcionales. Para un español, esta realidad puede resultar chocante al principio, como explica Marc, pero con el tiempo genera una sensación de tranquilidad difícil de igualar.

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Otro aspecto curioso que destaca Marc es el papel de váter como regalo. En Corea del Sur, regalar rollos de papel higiénico al mudarse a una casa nueva o al abrir un negocio es una tradición común. El motivo es simbólico: el papel se desenrolla sin romperse, lo que representa deseos de prosperidad, continuidad y una vida sin obstáculos. Además, es un objeto útil, práctico y bien recibido.

Esta costumbre refleja una mentalidad funcional y colectiva, donde los regalos buscan aportar algo concreto al día a día, más que un valor estético.

En definitiva, la experiencia de Marc muestra cómo la seguridad y la confianza social influyen directamente en la forma de vivir. Corea del Sur no solo sorprende por su tecnología o su cultura, sino por un entorno donde cerrar la puerta con llave es casi opcional… y el mejor regalo puede ser, simplemente, papel de váter.