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Luis Enrique recibió 165.000 pesetas y, durante unos instantes, se sintió rico. No pensó en ropa nueva. Tampoco buscó una moto ni reservó una celebración. Cogió aquel primer sueldo importante como futbolista y lo llevó directamente a casa. El dinero terminó en manos de las dos personas que más se habían sacrificado por él.

El entrenador asturiano recordó aquella escena durante uno de sus directos en Twitch. Hasta entonces cobraba aproximadamente 20.000 pesetas en el Sporting Atlético. El salto económico era enorme para un joven que empezaba a descubrir el fútbol profesional. Sin embargo, su primera decisión estuvo relacionada con una preocupación familiar, no con un capricho.

Luis Enrique Martínez

Lo primero que hizo Luis Enrique como profesional fue ayudar a sus padres

Sus padres tenían dificultades para asumir los intereses del piso. Luis Enrique conocía ese esfuerzo y sabía lo que cada recibo representaba. Por eso no necesitó demasiado tiempo para elegir. “Lo primero que hice no fue comprarme ropa ni una moto. Lo primero que hice fue darle el dinero a mi madre y a mi padre”, explicó.

No presentó aquel gesto como una obligación. Lo recordó como “una de las mayores satisfacciones de mi vida”. Poder aliviar, aunque fuera parcialmente, la carga de sus padres significaba más que estrenar cualquier objeto. Era su primera oportunidad real de devolver una pequeña parte del apoyo recibido desde la infancia.

Cuando habla de su familia, el técnico evita atribuirse todo el mérito de lo conseguido. “Mis padres fueron y siguen siendo el mayor ejemplo que tengo de lo que significa luchar, trabajar y sacrificarse por una familia”, señaló. En esas palabras sitúa el origen de una exigencia que después trasladó al fútbol.

Luis Enrique Twitch

Acabaría ganando mucho más que aquellas 165.000 pesetas

El dinero tuvo así un significado diferente. No representaba únicamente el comienzo de una vida profesional. Permitía corregir temporalmente una desigualdad. Durante años, sus padres habían pagado gastos para que él pudiera crecer y competir. Cuando apareció el primer ingreso relevante, Luis Enrique invirtió los papeles y se convirtió en quien ayudaba.

También explicó que entregar ese sueldo fue su manera de “devolverles, aunque fuera un poco, todo lo que ellos hicieron por mí desde que era niño”. La frase no habla de grandes propiedades ni de recompensas espectaculares. Habla de gratitud. Precisamente por eso conserva fuerza después de tantos años.

Luis Enrique acabaría ganando mucho más que aquellas 165.000 pesetas. Alcanzó la élite como jugador y entrenador. Sin embargo, su primer gesto económico continúa siendo uno de sus recuerdos más valiosos. No compró algo destinado a impresionar a los demás ni un coche deportivo. Compró tranquilidad para su casa.