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Julia Otero recuerda sus años universitarios como una etapa marcada mucho más por el trabajo que por una vida despreocupada. La periodista compaginaba sus estudios en la Universitat de Barcelona con largas jornadas laborales, una rutina que, según ha explicado, le dejaba muy poco margen para detenerse demasiado en otras preocupaciones. “Jamás he sido niña pija”, resumía al hablar de aquellos años.

Otero no estudió Periodismo, pero cuando terminó la carrera ya llevaba tres años trabajando en los medios. Esa experiencia práctica terminó pesando más que cualquier plan académico posterior. “La falta de tiempo y, todo ha de decirse, la pereza impidieron que siguiera estudiando”, reconoció con naturalidad al explicar por qué no continuó ampliando su formación universitaria.

Trabajar mientras estudiaba marcó aquella etapa

El trabajo formaba parte de su día a día casi tanto como las clases y los exámenes. “Me preocupaba de muchas cosas, pero como jamás he sido niña pija, además de estudiar, trabajaba bastantes horas al día, con lo cual me quedaba poco tiempo”, explicó. No habla de una juventud sin inquietudes, sino de una agenda tan llena que apenas dejaba espacio para dar demasiadas vueltas a los problemas.

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Durante esos años compaginó sus obligaciones universitarias con el programa Protagonista, el cine. Mientras muchos estudiantes todavía estaban descubriendo qué querían hacer profesionalmente, ella ya empezaba a construir una trayectoria en los medios.

El periodismo llegó antes que el título

Precisamente por eso nunca sintió que necesitara estudiar posteriormente la carrera de Periodismo. Cuando acabó su formación universitaria, ya llevaba tiempo ejerciendo el oficio y acumulando experiencia real delante de un micrófono. Esa entrada temprana en el mundo profesional terminó condicionando toda su trayectoria. Otero fue aprendiendo mientras trabajaba, combinando responsabilidades académicas con una profesión que cada vez ocupaba más espacio en su vida.

Mirando hacia atrás, aquella etapa ayuda a entender buena parte de su carácter profesional. No hubo demasiado tiempo para construir una juventud idealizada ni para preocuparse únicamente por los estudios. Había clases, trabajo y obligaciones que atender cada día. Julia Otero lo resume con una frase que define bien sus orígenes: nunca se sintió una “niña pija”. Estudiaba, trabajaba muchas horas y avanzaba prácticamente sobre la marcha. Y mientras intentaba llegar a todo, ya estaba construyendo sin saberlo la carrera que acabaría marcando su vida.