Hansi Flick tiene una deuda pendiente con Hamza Abdelkarim. El delantero egipcio fue una de las grandes sensaciones de la pretemporada del Barça y convenció al técnico hasta el punto de recibir un mensaje muy claro, ya que tendría oportunidades para demostrar que podía seguir un camino parecido al de Marc Bernal o Xavi Espart. Sin embargo, con la temporada ya en marcha, esa promesa todavía no se ha traducido en protagonismo real.
Hamza respondió cuando tuvo minutos durante la preparación. Mostró movilidad, potencia, capacidad para atacar el área y una personalidad impropia de un jugador de apenas 18 años. De hecho, Hansi Flick quedó encantado con su rendimiento y dentro del club empezaron a verlo como uno de los jóvenes que podían dar el salto definitivo al primer equipo. La realidad competitiva, sin embargo, ha sido completamente diferente.
De revelación de la pretemporada a quedarse sin minutos
La competencia ofensiva está cerrando todas las puertas. Raphinha está funcionando muy bien cerca del área, Lamine Yamal es intocable por la derecha y las diferentes alternativas de Flick dejan muy poco espacio para experimentar con un delantero joven. Hamza ha pasado así de sentirse muy cerca de la primera plantilla a tener que observar los partidos desde fuera.

La comparación con Bernal y Espart resulta inevitable. Ambos jóvenes han recibido confianza real cuando Flick ha considerado que estaban preparados. Hamza esperaba exactamente lo mismo después de su verano, pero todavía no ha encontrado esa continuidad que necesita para demostrar si puede responder también en competición oficial.
Flick le pide paciencia, pero Hamza quiere hechos
El técnico continúa valorándolo y no considera que haya desaparecido de sus planes. El problema es que las palabras empiezan a quedarse cortas. Hamza Abdelkarim necesita minutos para desarrollarse y para comprobar que todo lo mostrado durante la pretemporada tuvo realmente consecuencias. Dentro del Barça saben que gestionar este caso será importante. Si el delantero continúa sin oportunidades, una cesión en enero puede empezar a ganar fuerza para evitar que su progresión se estanque.
Flick sigue convencido de que tiene condiciones especiales, pero deberá demostrarlo con decisiones. Hamza aceptó esperar porque recibió la promesa de que tendría un espacio parecido al de otros jóvenes de la cantera. Hasta ahora no ha sucedido. Y cuanto más avance la temporada sin protagonismo, más difícil será mantener intacta la confianza del delantero en el plan que le presentaron.