Vender una vivienda puede suponer un importante coste fiscal para cualquier contribuyente. Sin embargo, existe una excepción que muchos jubilados desconocen y que puede marcar una diferencia de miles de euros. Y es que Hacienda contempla una exención total del IRPF en determinados casos, pero no es automática ni se aplica a todos.
La clave está en cumplir dos condiciones muy concretas. Si se dan ambas, la ganancia patrimonial generada por la venta no tributa, independientemente del beneficio obtenido. Da igual si son 20.000 o 300.000 euros, el resultado fiscal puede ser cero.
Tener 65 años y vender la vivienda habitual
El primer requisito es la edad. La exención solo se aplica a partir del momento en que el contribuyente cumple 65 años. No hay margen de interpretación, de modo que vender antes de esa fecha implica tributar, aunque falten pocos días para alcanzarla.
El segundo requisito es aún más determinante. La vivienda que se vende debe ser la habitual. Es decir, aquella en la que el jubilado ha residido de forma efectiva durante al menos tres años. Hacienda no acepta excepciones en este punto. Esto excluye automáticamente segundas residencias, viviendas en la playa o inmuebles destinados al alquiler. Aunque el propietario tenga más de 65 años, si no se trata de su residencia habitual, deberá pagar IRPF por la ganancia obtenida.
Qué ocurre si el jubilado se traslada a una residencia
Existe, no obstante, una situación específica que genera dudas y que Hacienda también contempla. Si el jubilado se traslada a una residencia, puede mantener la exención siempre que se cumplan ciertos requisitos. Debe tener 65 años o más y la vivienda vendida debe haber sido su residencia habitual antes del traslado. En este caso, la administración entiende que no se pierde el carácter de vivienda habitual, aunque ya no resida en ella en el momento de la venta.
Este matiz es clave para muchas familias, ya que permite vender el inmueble sin asumir una carga fiscal en un momento especialmente delicado. Así pues, la exención del IRPF en la venta de vivienda es real, pero exige cumplir condiciones muy claras. La edad y el uso del inmueble marcan la diferencia entre pagar miles de euros o no pagar nada.
