Los jubilados que cumplen ciertos requisitos pueden acceder a un servicio de ayuda a domicilio que incluye limpieza del hogar, mantenimiento básico y apoyo en tareas domésticas. No se trata de recibir dinero en mano, sino de contar con personal cualificado que acude al domicilio para facilitar la vida diaria de las personas mayores que lo requieran. En muchos casos, el servicio también contempla servicios de acompañamiento, ayuda en compras, ofreciendo un apoyo integral para quienes necesitan asistencia.

Este servicio forma parte del Sistema de Dependencia, regulado por la Ley de Dependencia. Para acceder a él, los jubilados deben solicitar la valoración de dependencia y obtener un grado que determine las horas y el tipo de asistencia que recibirán. Incluso quienes tienen grado I, considerado leve, pueden acceder a ayuda a domicilio. Esto permite que muchas personas mayores reciban apoyo doméstico.

También hay ayudas para mayores sin dependencia

Algunas comunidades autónomas extienden el servicio de limpieza a jubilados que no tienen dependencia reconocida, pero que viven solos, tienen movilidad reducida o presentan dificultades para mantener su hogar. Programas de este tipo son frecuentes en regiones como Catalunya, Madrid, Andalucía, Comunidad Valenciana o Galicia. El objetivo es garantizar que los mayores puedan conservar su autonomía y calidad de vida.

Imagen de archivo de una persona mayor | Freepik

No se trata de un empleado doméstico a tiempo completo, sino de un servicio profesional público con horas asignadas según la necesidad de cada persona. La cantidad de horas varía según el grado de dependencia: de 10 a 20 horas al mes para grado I, 20 a 37 para grado II y más de 40 para grado III. En programas autonómicos para personas sin dependencia, suelen asignarse entre 4 y 12 horas al mes.

Costes, requisitos y solicitud

El servicio no siempre es completamente gratuito. Depende de la renta del jubilado, de modo que quienes tienen ingresos bajos reciben el servicio sin coste o con copago mínimo, mientras que personas con rentas medias pagan una cuota reducida y quienes tienen ingresos altos aportan más, aunque sigue siendo más económico que contratarlo de manera privada. Pueden solicitarlo jubilados mayores de 65 años, personas con dependencia reconocida, mayores que viven solos, con movilidad reducida o con dificultades para mantener su hogar.

En resumen, los jubilados tienen a su disposición un servicio de limpieza y apoyo en casa que les permite mantener la autonomía y mejorar su calidad de vida, ya sea a través del Sistema de Dependencia o de programas autonómicos específicos para mayores sin dependencia.