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Cambiar unas ventanas por otras con mejor aislamiento puede reducir el frío en invierno, el calor en verano y parte de la factura energética. Pero en 2026 existe un incentivo fiscal que puede abaratar la obra. Los jubilados que sean contribuyentes del IRPF pueden beneficiarse de las deducciones por mejoras de eficiencia energética si cumplen los requisitos.

La clave está en que no basta con sustituir las ventanas. La mejora debe acreditarse mediante certificados de eficiencia energética expedidos por un técnico antes y después de la obra. Para la deducción vinculada a calefacción y refrigeración, la vivienda debe reducir al menos un 7% su demanda energética. Las obras pueden realizarse y pagarse hasta el 31 de diciembre de 2026.

Una deducción que puede llegar al 20%

Cuando el cambio de ventanas consigue esa reducción mínima del 7%, el contribuyente puede deducirse el 20% de las cantidades pagadas, con una base máxima anual de 5.000 euros. En la práctica, eso permite alcanzar una deducción máxima de 1.000 euros. La medida afecta a la vivienda habitual y puede aplicarse a determinados inmuebles destinados al alquiler.

Ventana rota. Unsplash

Existe una segunda modalidad todavía más interesante. Si las obras reducen al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o consiguen que la vivienda alcance una calificación energética A o B, la deducción sube al 40%. En este caso, la base máxima anual es de 7.500 euros, por lo que el ahorro fiscal puede alcanzar los 3.000 euros.

El certificado energético es imprescindible

Para aplicar cualquiera de estas deducciones no sirve únicamente presentar la factura del instalador. Hacienda exige comparar la situación energética anterior y posterior mediante certificados válidos. El certificado previo puede haberse expedido hasta dos años antes del comienzo de las obras, mientras que el posterior deberá emitirse, en estos supuestos, antes del 1 de enero de 2027.

Para un jubilado que quiera sustituir ventanas, por tanto, planificar bien la obra puede marcar una diferencia importante. No existe una deducción exclusiva por ser pensionista: el beneficio es el mismo para cualquier contribuyente que reúna las condiciones. Pero quienes paguen IRPF pueden reducir el coste final. Un cambio de ventanas que mejore realmente la eficiencia puede ahorrar energía cada mes y, además, devolver hasta 1.000 o 3.000 euros mediante la declaración.