Judit Mascó y sus hijas: “Quiero que sean felices, no les interesa ser modelos, no es físico, es carácter”

Judit Mascó lleva décadas vinculada al mundo de la moda, pero en casa esa profesión nunca se ha convertido en una obligación ni en una expectativa para sus hijas. La modelo catalana tiene claro que cada una debe encontrar su propio camino, aunque eso signifique alejarse por completo de un universo que a ella le ha dado buena parte de su carrera.

Mascó explica que, de hecho, su familia procede más del mundo de la educación que del de las pasarelas. Ella ha sido la excepción dentro de ese entorno y tampoco ha intentado convertir su trayectoria en una especie de herencia profesional. Sus hijas han crecido viendo de cerca cómo funciona la moda, pero eso no ha hecho que quieran seguir exactamente sus pasos.

Tener físico no basta para dedicarse a la moda

La propia Mascó lo resume con una idea que va más allá de la apariencia. “Incluso a mis hijas no les interesa ser modelos. No solo es tener unas características físicas, sino también carácter”. Para ella, la profesión exige mucho más que una imagen determinada: requiere personalidad, resistencia, disciplina y capacidad para convivir con una exposición constante. Así lo explicó en Al cielo con ella de Henar Álvarez.

Judit Mascó   Gtres (2)
Judit Mascó Gtres (2)

Ese conocimiento del sector también le ha permitido entender que no todo el mundo tiene por qué sentirse cómodo dentro de él, incluso aunque desde fuera parezca que reúne todas las condiciones necesarias.

Su hija mayor lo probó y decidió que no era para ella

Una de sus hijas llegó a tener una pequeña experiencia en ese mundo. “A mi hija mayor le ofrecieron cuatro cosas y las hizo, pero no le gustó”, ha contado Mascó. Lejos de insistir o empujarla a continuar, la modelo entendió perfectamente su decisión.

Ese episodio resume bastante bien la manera en la que Mascó parece afrontar la maternidad: abrir puertas si aparecen, pero no decidir por ellas. Su prioridad no pasa por prolongar su apellido dentro de la moda ni por construir una segunda generación de modelos. También reconoce que su propio entorno familiar le ayuda a mantener los pies en el suelo. Haber crecido rodeada de personas alejadas del espectáculo y de la moda le permite conservar una referencia distinta cuando termina el trabajo.

Por eso, cuando habla del futuro de sus hijas, el foco no está en las pasarelas. Mascó sabe mejor que nadie qué exige ese mundo y no pretende convertirlo en un destino obligatorio. Si alguna quisiera volver a probarlo, conocería perfectamente lo que implica. Pero si no sucede, tampoco hay problema: para ella, el éxito de sus hijas pasa antes por que encuentren una vida con la que realmente se sientan felices.