Durante años, los bazares y pequeños comercios regentados por familias chinas han sido una imagen habitual en muchas ciudades españolas. Estos negocios, abiertos durante largas jornadas y con una gran variedad de productos, se convirtieron en una parte importante del comercio de barrio. Sin embargo, en los últimos años algunos de estos establecimientos han comenzado a desaparecer.
Según explica Jin, un joven de origen chino, uno de los principales motivos es el cambio generacional. “La nueva generación ya no quiere seguir con el negocio del bar o el bazar”, señala al hablar de la evolución que está viviendo este tipo de comercio familiar.
Un modelo que funcionó durante décadas
Durante mucho tiempo, abrir un bazar o un pequeño bar fue una de las principales vías de emprendimiento para muchas familias inmigrantes que llegaban desde China. Estos negocios permitían empezar con inversiones relativamente contenidas y ofrecían una oportunidad de estabilidad económica.
@pomelochino2 No quiero trabajar en el Bazar Chino
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La fórmula era la de hacerlo con largas horas de trabajo, una oferta de productos muy amplia y una relación directa con el cliente del barrio. Gracias a ese modelo, muchos bazares consiguieron consolidarse y convertirse en comercios conocidos dentro de sus comunidades. Sin embargo, el paso del tiempo ha cambiado la situación. Las nuevas generaciones que crecieron en estos entornos tienen hoy otras aspiraciones profesionales alejadas de la vida en el bar o el bazar de turno.
Falta de relevo generacional
El principal problema, según explica Jin, es la falta de relevo generacional. Muchos hijos de los primeros propietarios han estudiado y buscan trabajos en otros sectores que ofrezcan horarios más estables o menos exigentes.
El trabajo en un bazar o en un bar suele implicar jornadas largas, fines de semana incluidos y una dedicación constante al negocio. Para muchos jóvenes, ese estilo de vida ya no resulta atractivo. Como consecuencia, cuando los propietarios originales deciden retirarse o no pueden continuar con el negocio, en muchos casos no hay nadie en la familia dispuesto a hacerse cargo del establecimiento.
Esto está provocando que algunos bazares históricos cierren sus puertas o cambien de manos. Así pues, ya no se trata solo de una cuestión económica, sino también de una transformación generacional que está cambiando el panorama del pequeño comercio en muchas ciudades.