Javier, un jubilado de 65 años, encontró en Tailandia una forma de aprovechar una pensión que en España apenas le habría permitido cubrir los gastos básicos. Vive con su esposa en Udon Thani y asegura que una pareja puede mantenerse con unos 1.000 euros mensuales. La diferencia aparece, sobre todo, en la vivienda, la alimentación y los servicios cotidianos.
“En España, con 1.000 euros te da para pagar el piso y, si acaso, la comida”, explica. En Tailandia, ese mismo presupuesto le permite llevar una vida tranquila, comer fuera y afrontar los gastos corrientes sin permanecer pendiente de cada recibo. No habla de lujo, sino de recuperar un margen económico que consideraba imposible en Madrid.
La vivienda cambia completamente las cuentas
El caso de Javier tiene una ventaja importante: reside en una casa perteneciente a la familia de su esposa. Por eso su experiencia no puede trasladarse automáticamente a cualquier jubilado extranjero. El alquiler varía enormemente entre una zona rural, una ciudad como Udon Thani y destinos turísticos como Bangkok, Phuket o las áreas más demandadas de la costa.
Aun pagando alojamiento, el coste de la comida local, el transporte y algunos servicios puede resultar inferior al español. Comer en establecimientos sencillos, comprar productos tailandeses y vivir lejos de los centros turísticos permite ajustar mucho el presupuesto. En cambio, consumir alimentos importados, mantener hábitos europeos o elegir una vivienda occidental puede elevar rápidamente el gasto mensual.
Los 1.000 euros no cubren cualquier imprevisto
La sanidad es uno de los puntos que más cuidado exige. Un jubilado extranjero debe valorar un seguro médico, las exclusiones por edad y enfermedades previas, además del coste de una hospitalización. También necesita cumplir los requisitos del visado correspondiente, justificar recursos económicos y prever gastos de vuelos, trámites y posibles regresos a España.
Javier reconoce que Tailandia no es un destino adecuado para todo el mundo. Su vida es tranquila, familiar y alejada del ocio de las grandes ciudades. También echa de menos productos españoles y depende de un entorno local que facilita su adaptación. Su frase refleja una realidad personal: con 1.000 euros vive una pareja porque sus circunstancias son favorables y su estilo de vida es sencillo. La comparación con España muestra el peso de la vivienda, pero no constituye una garantía universal. Antes de trasladarse conviene calcular alquiler, seguro, visado, fiscalidad y un fondo para emergencias. Tailandia puede multiplicar el poder adquisitivo de una pensión modesta, aunque exige planificación y aceptar una forma de vida diferente.
