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El economistas Javi Cabello ha reabierto el debate sobre la sostenibilidad de las pensiones al afirmar que "los jubilados cobran un 60% más de lo que aportaron durante su vida laboral". La frase resulta llamativa porque parece describir una cuenta individual, pero el sistema español funciona mediante reparto, ya que las cotizaciones actuales financian las prestaciones actuales y no se guardan en una hucha personal.

El porcentaje procede de cálculos que comparan el valor presente de todas las cotizaciones realizadas con el valor esperado de las pensiones que se cobrarán durante la jubilación. Según distintos análisis, esa diferencia puede situarse entre el 45% y el 60%, dependiendo de la metodología, la esperanza de vida, la inflación y el tipo de jubilación analizado. No significa que cada pensionista reciba exactamente esa cantidad adicional.

El 60% no describe una cuenta personal

La comparación tampoco debe hacerse sumando únicamente lo descontado en la nómina del trabajador. Las cotizaciones empresariales forman parte del coste laboral y también financian el sistema. Además, las pensiones incluyen una dimensión aseguradora: protegen frente a la longevidad, la incapacidad, la viudedad y otras contingencias que no pueden medirse como una inversión financiera corriente.

Cabello utiliza la cifra para señalar que el sistema promete prestaciones superiores a las aportaciones actualizadas. Ese desequilibrio se sostiene mediante las cotizaciones de las generaciones activas, transferencias del Estado e impuestos. El problema aparece cuando aumenta el número de pensionistas, disminuye la proporción de trabajadores por jubilado y las pensiones crecen más deprisa que los ingresos disponibles.

La cifra abre un debate generacional

Defender la sostenibilidad no implica acusar a los jubilados de cobrar demasiado. Las reglas fueron fijadas por el Estado y quienes se retiraron organizaron su vida conforme a ellas. La discusión consiste en determinar si el modelo puede mantener esas condiciones para quienes trabajan ahora sin elevar continuamente las cotizaciones, retrasar la jubilación, reducir futuras prestaciones o aumentar la financiación mediante impuestos.

La realidad es que la afirmación de Javi Cabello resume un cálculo económico, pero necesita contexto. Algunos estudios han obtenido incluso porcentajes superiores, mientras otros dependen de supuestos distintos. El 60% no demuestra por sí solo que las pensiones sean injustas ni que todos los jubilados estén beneficiados por igual. Sí refleja que el sistema público español ofrece una rentabilidad implícita elevada y que su sostenibilidad depende de repartir el coste entre trabajadores, empresas y presupuestos públicos durante las próximas décadas de envejecimiento demográfico.