Cada año miles de pensionistas revisan cuánto sube su pensión, buscan ahorrar en la compra o intentan reducir gastos fijos. Sin embargo, existe una ayuda ligada al recibo de la luz que sigue pasando desapercibida para muchas personas mayores. Y lo llamativo es que parte de quienes cumplen los requisitos nunca llegan a pedirla simplemente porque desconocen que pueden acceder.

Se trata del Bono Social Eléctrico, un descuento sobre la factura destinado a determinados hogares vulnerables y que también contempla situaciones específicas para pensionistas. En muchos casos, el ahorro acumulado a final de año puede rondar los 250 o 350 euros y ser incluso superior cuando existe una situación económica más delicada.

El descuento que muchos pensionistas no están solicitando

El Bono Social Eléctrico se aplica sobre la factura de la vivienda habitual y exige cumplir varias condiciones previas. Una de las más importantes es tener contratada la tarifa regulada PVPC y una potencia contratada igual o inferior a 10 kW.

EuropaPress - factura consumo luz

En el caso concreto de pensionistas, uno de los perfiles que puede acceder es el de quienes cobran la pensión mínima de jubilación o incapacidad permanente y, además, tienen ingresos adicionales muy reducidos. La normativa también contempla distintos niveles de vulnerabilidad económica que modifican el porcentaje de descuento aplicado.

Los porcentajes pueden variar según la situación reconocida, pero el objetivo es el mismo: reducir el coste mensual de la electricidad en hogares que cumplen determinados requisitos de renta y protección social. Además, quienes reciben el Bono Social Eléctrico pueden beneficiarse también del Bono Social Térmico, una ayuda adicional para gastos energéticos.

Cómo saber si te corresponde y por qué tantos lo dejan pasar

Una de las razones por las que esta ayuda sigue infrautilizada es que muchas personas asumen que solo está pensada para familias con hijos o rentas muy bajas. Pero la realidad es que existen supuestos específicos para pensionistas que no siempre se conocen.

La solicitud se realiza a través de una comercializadora de referencia y requiere aportar documentación para acreditar que se cumplen las condiciones. También es importante revisar si el bono sigue activo cuando toca renovación, porque mantener el derecho no siempre implica renovación automática en todos los casos. Para muchos jubilados no supone una gran ayuda puntual, sino un ahorro silencioso que se acumula mes a mes y que puede acabar dejando varios cientos de euros al año en el bolsillo.