La Agencia Tributaria ha intensificado el control sobre los autónomos que se deducen gastos elevados en sus declaraciones. No se trata de una campaña masiva ni nada nuevo como tal, pero sí de un foco muy concreto que ya está generando inspecciones y requerimientos. El objetivo es comprobar que los gastos declarados encajan con la actividad real y con los ingresos obtenidos y no tienen que ver con la vida personal del autónomo en cuestión.

En los últimos meses, Hacienda ha detectado un aumento de declaraciones en las que el volumen de gastos deducibles resulta desproporcionado respecto a la facturación. Cuando esa diferencia salta a los sistemas de control, se activa una revisión que puede acabar en una inspección formal si no se justifica correctamente todo lo deducido, pudiendo acabar en sanciones importantes.

Por qué Hacienda ha puesto el foco en los gastos

La Agencia Tributaria analiza facturas emitidas y recibidas, movimientos bancarios, modelos trimestrales, declaraciones de proveedores, pagos con tarjeta e incluso consumos energéticos en determinados casos. Con toda esa información, es relativamente sencillo detectar incoherencias y deducciones excesvas. Cuando un autónomo declara muchos gastos o conceptos poco habituales para su sector, el sistema interpreta que puede existir un uso indebido de deducciones.

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El objetivo no es sancionar a más personas, sino verificar si esos gastos son reales, necesarios y directamente vinculados a la actividad profesional, tal y como exige la normativa fiscal. No basta con tener una factura. El gasto debe estar justificado y tener sentido económico dentro del tipo de negocio que se declara. Ahí es donde muchas deducciones empiezan a fallar.

Los gastos que más se están revisando

El foco principal está en los llamados gastos mixtos, aquellos que pueden tener un uso personal y profesional al mismo tiempo. Entre ellos destacan el vehículo, los suministros del hogar cuando se trabaja desde casa, el alquiler, el teléfono móvil, el internet y determinados servicios digitales. También se revisan con lupa los servicios profesionales, como las asesorías o consultorías, especialmente cuando su importe es elevado y no se corresponde con el tamaño del negocio.

Estos gastos son deducibles, pero solo si se puede demostrar su afectación directa a la actividad. En caso contrario, Hacienda puede regularizar la situación, exigir el pago del impuesto no ingresado y añadir sanciones e intereses. Así pues, el mensaje para los autónomos es que deducir gastos es un derecho, pero hacerlo sin criterio o sin respaldo documental supone un riesgo. Con un control cada vez más automatizado, declarar gastos elevados sin coherencia con los ingresos es una de las vías más rápidas para acabar bajo la lupa de Hacienda.