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Gabriel Jesús vuelve a estar de rabiosa actualidad. El crack pasará a formar parte del FC Barcelona después de que el club catalán y el Arsenal hayan llegado a un acuerdo por su traspaso a cambio de 10 millones de euros más variables. Y mientras su futuro deportivo acapara titulares, su historia personal permite conocer al hombre que existe detrás del futbolista. El brasileño tuvo que abrirse camino desde abajo. Nada fue casual.

El propio Gabriel relató su infancia hace años en The Players’ Tribune. El delantero creció en Peri Jardim, un barrio humilde del norte de São Paulo. Su padre abandonó el hogar cuando él acababa de nacer. Su madre trabajaba limpiando casas para mantener a Gabriel y a sus hermanos. Ella regresaba agotada y compartía cama con varios hijos. La ausencia dejó huella.

Gabriel Jesús celebra cuatro goles Manchester City Europa Press

Gabriel Jesús, una historia de superación personal y familiar

Gabriel no tenía videojuegos ni grandes comodidades. El niño tenía una pelota y una imaginación que no entendía de límites. Las calles se convirtieron en su estadio. Cada barrio organizaba equipos y el premio de algunos torneos era una lata de refresco. Para aquellos chicos, compartirla después de ganar sabía mejor que cualquier cava. El balón bastaba.

El club Pequeninos terminó de encender la mecha. La entidad ofrecía fútbol, alimentos y un lugar seguro para niños con pocas oportunidades. Algunos acudían principalmente por el bocadillo o las cestas básicas. Allí conoció a José Francisco Mamede. El entrenador se convirtió en uno de sus “héroes sin capa” y le abrió una puerta decisiva. Mamede abrió camino.

El camino tampoco fue de rosas. Durante una final disputada bajo una lluvia intensa, Gabriel y sus compañeros resbalaban con botas baratas y desgastadas. El rival llevaba tacos adecuados y terminó ganando. El delantero comprendió entonces que la vida no siempre juega limpio. Aquella derrota le enseñó a buscar soluciones incluso cuando todo parecía estar en contra. La lección quedó grabada.

Gabriel Jesús

La madre de Gabriuel Jesús tiene gran parte de culpa del éxito de su hijo

Su madre sostuvo el sueño durante los momentos más difíciles. Ella exigió que Gabriel continuara estudiando y evitó que abandonara el fútbol para trabajar. Después llegaron el Várzea, el Palmeiras, la selección brasileña y el oro olímpico de 2016. El niño que pintaba las calles para animar a Brasil terminó jugando junto a Neymar. El agua se convirtió en vino. Ella sostuvo cada paso.

Por eso, su antigua celebración del teléfono tenía un significado profundo. Después de marcar con el Manchester City, Gabriel corría al córner, colocaba la mano en su oreja y saludaba simbólicamente a su madre. El gesto recordaba sus llamadas, su sacrificio y su fe. Ahora Barcelona puede abrir otro capítulo, aunque los clubes todavía deben oficializar la operación. Gabriel nunca olvida quién sostuvo a la familia cuando faltaba todo. Su consejo resume el viaje: no dejes de soñar y llama a tu madre. Nada fue olvidado.