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Renovar el baño puede ser una de las reformas más importantes para muchos jubilados. Cambiar una bañera por un plato de ducha, mejorar la accesibilidad, sustituir instalaciones antiguas o adaptar el espacio puede aumentar la seguridad en casa y evitar caídas. Pero los asesores fiscales recuerdan que, si la reforma también mejora la eficiencia energética de la vivienda, puede existir una ventaja fiscal importante en la Renta.

Y es que Hacienda mantiene deducciones por obras de mejora de eficiencia energética en viviendas. No se trata de que la Agencia Tributaria pague directamente la reforma del baño, sino de que permite deducir parte del gasto si se cumplen los requisitos. La clave está en que la obra debe acreditar una mejora energética mediante certificados antes y después de la actuación.

No cualquier reforma del baño sirve

La realidad es que cambiar azulejos, sanitarios o muebles por estética no da derecho automáticamente a deducción. Para poder aplicar este beneficio fiscal, la obra debe encajar en alguna de las deducciones reconocidas por Hacienda, como la reducción de demanda de calefacción y refrigeración o la mejora del consumo de energía primaria no renovable.

Declaración Renta EP

De este modo, una reforma del baño puede ser interesante si forma parte de una actuación más amplia: mejora de aislamiento, sustitución de ventanas, sistemas más eficientes de climatización o rehabilitación energética del edificio. Hacienda contempla deducciones vinculadas a obras que reduzcan el consumo de energía primaria no renovable al menos un 30% o permitan alcanzar una calificación energética A o B. También es importante el pago. La Agencia Tributaria exige que las cantidades se abonen por medios trazables, como tarjeta, transferencia, cheque nominativo o ingreso en cuenta. Las entregas de dinero en efectivo no dan derecho a deducción.

Factura y certificado son imprescindibles

El punto clave para los jubilados es no empezar la obra sin asesorarse. Hace falta factura completa, justificante bancario y certificado energético cuando corresponda. Sin esos documentos, la deducción puede perderse aunque la reforma esté hecha. Además, en algunas deducciones la base máxima anual puede ser de 5.000 euros, con posibilidad de deducir cantidades no aplicadas en ejercicios posteriores bajo determinados límites.

Así pues, renovar el baño puede ser una buena decisión para muchos jubilados, pero conviene hacerlo bien. Si la reforma mejora la accesibilidad y además se integra en una actuación energética acreditada, puede ayudar a vivir mejor y a pagar menos en la Renta. La clave es no pagar en efectivo, guardar todos los documentos y confirmar antes que la obra cumple los requisitos de Hacienda.