La sostenibilidad de las pensiones vuelve a colocar la edad de jubilación en el centro del debate. Un informe elaborado por CEU CEFAS sostiene que España tendría que retrasar progresivamente el retiro hasta los 73 años para recuperar una relación entre trabajadores y pensionistas parecida a la que existía décadas atrás. La propuesta parte del envejecimiento, la baja natalidad y el aumento del gasto.
El planteamiento no significa que exista una reforma aprobada para jubilarse a los 73 años. En 2026, la edad ordinaria está en 66 años y 10 meses para quienes no alcanzan 38 años y 3 meses cotizados, mientras que quienes superan ese periodo pueden seguir retirándose a los 65. A partir de 2027, la referencia general llegará a los 67 años.
Más jubilados y menos trabajadores
El problema que señala el informe es demográfico. El sistema español funciona fundamentalmente mediante reparto: las cotizaciones de quienes trabajan financian las pensiones actuales. Cuando aumenta el número de pensionistas y disminuye proporcionalmente el de trabajadores, la presión sobre las cuentas públicas crece. Además, la esperanza de vida es mayor y cada prestación se cobra durante más años.
CEU CEFAS añade otro desequilibrio. Según su análisis, entre 2010 y 2025 el salario medio habría crecido alrededor de un 22% o 25%, mientras que la pensión media lo habría hecho entre un 65% y un 70%. Para sus autores, retrasar la jubilación permitiría aumentar los años cotizados y reducir simultáneamente el tiempo durante el que se cobra la prestación.
Los 73 años no son la única solución
El propio informe advierte, sin embargo, que elevar la edad de retiro no resolvería por sí sola el problema. También propone favorecer la natalidad, reforzar el ahorro privado, revisar determinadas prestaciones, impulsar el crecimiento económico y reconsiderar la forma de calcular la pensión. La inmigración, según sus autores, tampoco bastaría por sí misma para compensar el envejecimiento.
Por eso hablar de una jubilación obligatoria a los 73 años sería incorrecto. Se trata de una propuesta de un centro de estudios dentro de un debate mucho más amplio sobre cómo financiar las pensiones futuras. Otros expertos plantean combinaciones diferentes entre edad de retiro, cotizaciones, productividad, impuestos y gasto público. Lo relevante es que la presión demográfica sigue creciendo y obliga a discutir medidas difíciles. Los 73 años representan uno de los escenarios más duros puestos recientemente sobre la mesa, no una decisión tomada ni una edad que los trabajadores españoles tengan hoy que asumir en las próximas décadas.
