Durante décadas, las camas altas con colchones gruesos han dominado los dormitorios de gran parte del mundo. Sin embargo, algunos expertos en ergonomía, descanso y biomecánica creen que el futuro del descanso podría ir en una dirección muy distinta. Según esta visión, cada vez más personas podrían optar por dormir en superficies mucho más firmes y cercanas al suelo.
Esta tendencia está vinculada al llamado minimalismo biomecánico, una corriente que defiende que el cuerpo descansa mejor cuando la columna se mantiene alineada sobre una superficie estable. En lugar de colchones muy blandos que se deforman con el peso del cuerpo, se priorizan bases firmes que permiten mantener una postura más natural durante el sueño.
Dormir más cerca del suelo
Este tipo de descanso no es una idea completamente nueva. En varios países asiáticos, especialmente en Japón, es habitual dormir sobre futones colocados directamente en el suelo o sobre tatamis, superficies firmes hechas de materiales naturales.
Los defensores de este sistema consideran que dormir en una base firme ayuda a mantener la espalda recta y evita que el cuerpo se hunda de forma irregular, algo que puede ocurrir en colchones demasiado blandos. Además, una superficie más estable permite que el peso del cuerpo se distribuya de manera más uniforme, lo que podría favorecer la circulación y reducir la presión sobre determinadas zonas del cuerpo.
Menos mobiliario y más funcionalidad
Otro motivo que impulsa esta tendencia es el cambio hacia hogares más minimalistas. En muchas viviendas modernas, especialmente en ciudades con espacios pequeños, se busca reducir el número de muebles grandes y pesados. Las camas tradicionales ocupan mucho espacio y son difíciles de mover. En cambio, los sistemas de descanso a ras de suelo, como los futones o las bases bajas, permiten una mayor flexibilidad en la distribución del dormitorio.
Algunos especialistas en ergonomía también señalan que las superficies firmes pueden ayudar a reducir ciertos dolores de espalda asociados al hundimiento excesivo de algunos colchones. Aunque este modelo de descanso no sustituirá completamente a las camas tradicionales en el corto plazo, varios expertos consideran que el interés por soluciones más simples, firmes y funcionales podría hacer que dormir cerca del suelo se vuelva cada vez más habitual en los próximos años.
