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Los economistas recuerdan que la jubilación no solo consiste en cobrar una pensión, sino en adaptar el gasto mensual a una etapa en la que los ingresos suelen ser más estables, pero complicados de aumentar. Por eso, muchos expertos recomiendan que un jubilado medio no comprometa más del 80% de su pensión en gastos fijos y variables habituales, dejando al menos un 20% para imprevistos, salud, reparaciones o ayuda puntual a la familia.

Y es que la pensión media de jubilación en España se situa en torno a los 1.566 euros mensuales, según datos de la Seguridad Social. Con esa referencia, el gasto máximo prudente estaría alrededor de los 1.250 euros al mes. No es una cifra exacta para todos, pero sí una orientación clara: si un pensionista necesita gastar cada mes prácticamente todo lo que cobra, su economía queda sin margen ante cualquier subida o urgencia.

La vivienda no debería comerse la pensión

La realidad es que el primer límite está en la vivienda. Alquiler, comunidad, suministros, seguros y mantenimiento pueden convertirse en la partida que más asfixia a un jubilado. La regla 50/30/20, muy usada en planificación financiera, recomienda no destinar más del 50% de los ingresos a necesidades básicas, como vivienda, alimentación y suministros.

Un jubilado en un parque. Foto Anthony Fomin Unsplash

De este modo, para una pensión de unos 1.500 euros, lo ideal sería que los gastos imprescindibles no superaran los 750 euros. Si solo el alquiler ya se acerca a esa cantidad, el margen para comida, luz, medicación o transporte queda demasiado estrecho. Además, muchos jubilados tienen gastos que no siempre se calculan bien como dentista, gafas, audífonos, fisioterapia, pequeñas reformas o ayuda doméstica.

El máximo depende de cada pensión

El problema es que no todos los jubilados cobran lo mismo. Una pensión de autónomo puede ser mucho más baja que una del Régimen General, donde la media de jubilación superaba los 1.700 euros mensuales en abril de 2026. Por eso los economistas recomiendan calcular el límite de forma proporcional y gastar como máximo el 80% de lo que se ingresa y reservar el 20% restante. Si un jubilado cobra 1.200 euros, debería intentar no pasar de 960 euros de gasto mensual. Si cobra 1.600, el límite prudente estaría cerca de 1.280.

Así pues, la cifra clave para un jubilado medio ronda los 1.250 euros al mes, siempre que cobre una pensión media. Superar ese nivel de forma constante puede dejarle sin protección ante imprevistos y hacer que llegar a fin de mes sea cada vez más difícil.