Llegar a los 65 años con una buena pensión no depende solo de haber trabajado muchos años. También importa el sueldo sobre el que se ha cotizado. Los economistas recuerdan que la Seguridad Social calcula la pensión en función de las bases de cotización, por lo que el salario de una persona durante su vida laboral acaba teniendo un peso decisivo en lo que cobrará al jubilarse.
Y es que muchas personas piensan en la pensión demasiado tarde, cuando ya están cerca de retirarse. Sin embargo, la jubilación se construye durante décadas. Cada nómina, cada base cotizada y cada etapa sin trabajar puede modificar el resultado final. Por eso, no basta con cumplir la edad legal. Para aspirar a una pensión cómoda, hay que haber cotizado durante muchos años y con bases suficientes.
El sueldo influye directamente en la pensión
La realidad es que no existe una cifra exacta que garantice una buena pensión para todos. Depende de los años cotizados, de la edad de jubilación, del régimen laboral y de la evolución salarial. Sin embargo, los expertos coinciden en que quien ha cotizado durante buena parte de su carrera con sueldos bajos tendrá más difícil alcanzar una pensión elevada.

Por eso, el sueldo mínimo para llegar a una buena pensión no debe confundirse con el salario mínimo legal. La clave está en mantener durante años una base de cotización sólida, cercana o superior al salario medio. Cuanto más alta y estable haya sido esa base, más margen habrá para cobrar una pensión mejor al retirarse. De este modo, una persona con ingresos ajustados puede llegar a la jubilación con derecho a pensión, pero no necesariamente con una pensión cómoda.
Revisar las bases cotizadas es clave
El problema es que muchos trabajadores no revisan sus bases de cotización hasta el final de su vida laboral. Entonces pueden descubrir periodos mal registrados, lagunas o años cotizados por importes más bajos de lo esperado. Por eso conviene consultar la vida laboral, revisar las bases y simular la futura pensión antes de tomar decisiones. En algunos casos, alargar la vida laboral o evitar lagunas puede mejorar el resultado.
Así pues, para llegar a una buena pensión con 65 años, no basta con haber trabajado. El sueldo debe haber permitido cotizar por bases suficientes durante muchos años. La jubilación no se decide en el último momento: se prepara durante toda la carrera.