Pensar en la jubilación ya no es una opción, sino una necesidad y una obligación. Los expertos coinciden en que garantizar unos ingresos suficientes en el futuro depende, en gran medida, de las decisiones que se tomen desde mucho tiempo antes de dejar de trabajar. Y es que, con la presión creciente sobre el sistema público de la Seguridad Social, cada vez es más importante anticiparse a lo que pueda venir.

La realidad es que no basta con confiar en la pensión pública. Los economistas insisten en que una buena planificación puede marcar la diferencia entre mantener el nivel de vida o tener que reducirlo de forma significativa al dejar de trabajar.

Ahorrar pronto y fijar objetivos realistas

Uno de los factores más determinantes es el tiempo. Empezar a ahorrar desde edades tempranas permite aprovechar el efecto del interés compuesto, que multiplica el crecimiento del dinero con el paso de los años. La recomendación habitual es destinar entre un 7% y un 10% de los ingresos anuales al ahorro para la jubilación.

Una jubilada caminando

Además, es clave saber cuánto dinero se necesitará para vivir. Los estudios apuntan a que, para mantener el nivel de vida, será necesario contar con entre el 70% y el 90% del último salario. Este cálculo permite establecer objetivos claros y evitar sorpresas desagradables en el futuro. La realidad es que quienes empiezan a ahorrar a los 25 o 30 años tienen una ventaja enorme frente a quienes lo hacen más tarde, acumulando una cantidad significativamente mayor sin necesidad de grandes esfuerzos adicionales.

Cotizar bien y planificar a largo plazo

Más allá del ahorro, los expertos subrayan la importancia de una carrera laboral estable. Cotizar de forma continua y durante el mayor número de años posible es clave para acceder a una pensión contributiva más elevada.

Pero no es suficiente. También es necesario planificar el patrimonio de forma global y diversificar inversiones, prever gastos futuros, como vivienda, salud o dependencia y adaptarse a un contexto en el que la esperanza de vida sigue aumentando. Además, gana peso la idea de llevar una jubilación flexible. Compatibilizar pensión y trabajo a tiempo parcial puede ser una solución para mantener ingresos y mejorar la situación económica.

La realidad es que el sistema podría cambiar en los próximos años, con ajustes en la edad de jubilación o en el cálculo de las pensiones. Por eso, anticiparse es fundamental para reducir riesgos. Así pues, asegurar una buena jubilación no depende de una única decisión, sino de una estrategia sostenida en el tiempo que combine ahorro, cotización y planificación financiera inteligente.