Decorar el hogar es una decisión personal, que puede marcar la diferencia. Encontrar un estilo propio, sin dejar de lado las tendencias, puede ser complicado, sobre todo en un mundo tan cambiante como el actual. Hay modas que pasan sin hacer ruido, mientras que otras revolucionan todas las casas. Este 2026, los expertos coinciden en que será un año de cambio para muchos hogares: después de unos años dominados por interiores neutros, la decoración gira hacia un terreno más cálido, más expresivo, que hace pensar en los años 70.
Los años 70: la nueva tendencia
Tal como recoge el portal especializado Arquitectura y Diseño, este año es el momento de recuperar las referencias a la década de los 70, consolidándose como una de las grandes líneas estéticas del momento. Estamos hablando de tejidos con textura, acabados satinados, colores tostados y formas orgánicas que rompen con la rigidez reciente.
Si hay un símbolo claro de este cambio, es el relevo entre materiales. Durante los últimos años, el bouclé había monopolizado sofás, butacas y todo tipo de asientos. Pero este éxito lo ha llevado "casi al agotamiento", asegura el interiorista Erico Navazo en Arquitectura y Diseño. Por contraposición, ahora la tendencia es apostar por la pana, con un aire de los setenta. "La revisión de los estilos del siglo XX es constante. Ahora, los 70 son los deseados y la pana es un material muy asociado al gusto por los 70", apunta el especialista.
Además de este material tan característico, la moda también recupera los colores de la época. Según el mismo interiorista, veremos pana "en colores intensos de los setenta", capaz de transformar cualquier espacio, especialmente comedores y salones, gracias a su textura suave. Desde Arquitectura y Diseño identifican hasta nueve tonalidades de inspiración vintage que marcarán el rumbo de la decoración este año. Entre ellas, algunos clásicos que parecían olvidados vuelven con la energía renovada el verde oliva, el color mostaza o el marrón chocolate. También destaca el naranja terracota, un color que remite directamente a la naturaleza y a las texturas de la tierra. Este tipo de tonos, muy presentes en los años 70, aportan confort visual y una sensación de acogida que contrasta con los interiores más fríos de los últimos tiempos.
Para incorporar estos colores no es necesario hacer grandes cambios estructurales: ni tapizar los sofás, ni cubrir las sillas del comedor. Puedes optar por detalles de estas tonalidades, complementos decorativos, que marquen la diferencia. Es el caso de cojines, cortinas, alfombras o, si quieres ser más arriesgado, un mueble pequeño que te llene la casa de color y estilo. Y si lo que buscas es un cambio radical sin gastar demasiado dinero, incluso puedes pintar una pared. Los expertos aseguran que la clave, precisamente, es buscar un equilibrio que combine estos tonos de los 70 con materiales naturales, para evitar espacios cargados de demasiada información.
