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Una trabajadora fue despedida después de ser sorprendida rebuscando entre las pertenencias privadas de su jefe, pero la justicia ha declarado la improcedencia del despido. El caso llama la atención porque la conducta atribuida a la empleada podía parecer lo suficientemente grave como para justificar una sanción disciplinaria. Sin embargo, el problema no estuvo solo en los hechos, sino en la forma en la que la empresa ejecutó el despido.

Y es que, en materia laboral, no basta con que la empresa considere acreditada una conducta grave. También debe respetar el procedimiento previsto en la normativa aplicable y, especialmente, en el convenio colectivo. En este caso, la clave estuvo en que el convenio exigía tramitar un expediente contradictorio antes de despedir a la trabajadora, y la empresa no lo hizo.

El fallo no niega la gravedad de los hechos

La realidad es que ser sorprendida buscando en objetos personales de un superior puede tener consecuencias importantes dentro de una empresa. Puede afectar a la confianza, a la convivencia laboral y al deber de buena fe que debe existir entre trabajador y empleador. Por eso, muchas compañías considerarían una conducta así como una falta muy grave, digna de despido.

Sin embargo, el tribunal no centró la decisión únicamente en si la trabajadora había actuado bien o mal. El punto decisivo fue otro: la empresa debía haber seguido un trámite previo antes de comunicar el despido. Al no hacerlo, vulneró una garantía recogida en el convenio colectivo. De este modo, el despido quedó debilitado desde el punto de vista formal. Aunque la empresa tuviera motivos para sancionar, no podía saltarse el procedimiento obligatorio.

El expediente contradictorio era obligatorio

El expediente contradictorio permite que la persona trabajadora conozca los hechos que se le atribuyen y pueda dar su versión antes de que se adopte la medida más grave como el despido. Es una garantía especialmente relevante cuando el convenio la exige de forma expresa.

El problema para la empresa fue no abrir ese trámite. Al ejecutar directamente el despido, dejó sin cumplir una condición necesaria. Y en derecho laboral, los defectos de forma pueden convertir un despido en improcedente, aunque exista una conducta reprochable. Esto no significa que la justicia avale que una empleada rebusque en pertenencias privadas. Significa que una empresa debe sancionar correctamente si quiere que la decisión sea válida.

Así pues, el caso deja una lección clara para trabajadores y empresas. La conducta puede ser grave, pero el procedimiento también importa. Si el convenio exige expediente contradictorio previo y la empresa lo ignora, el despido puede acabar declarado improcedente, incluso en situaciones que aparentemente parecían muy claras.