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David Broncano se ha convertido en una de las caras más reconocibles de la televisión en España, pero su infancia estuvo muy lejos de los platós, las audiencias y los grandes focos. El presentador ha contado en varias ocasiones que creció en un entorno rural, rodeado de naturaleza y con unos padres que apostaban por una educación muy libre. Él mismo lo resume con humor: “Eran unos hippies, yo salí asalvajado, éramos niños Mowglis”.

Aunque nació en Santiago de Compostela, Broncano pasó muy poco tiempo en Galicia. Su familia se trasladó pronto a Orcera, un pequeño municipio de la Sierra de Segura, en Jaén, donde vivió buena parte de su infancia. Sus padres eran madrileños, pero decidieron instalarse en un entorno mucho más tranquilo y natural, lejos del ritmo de una gran ciudad.

Una infancia marcada por la libertad y el campo

El propio Broncano ha explicado que su padre trabajaba como educador ambiental y guía rural, mientras que su madre era profesora. Esa combinación, sumada a la forma de entender la crianza de sus padres, hizo que creciera con bastante autonomía. “Era un niño muy asalvajado”, reconoció al recordar aquellos años.

David Broncano YouTube (1)

Según ha contado, en casa existía una filosofía clara: dejar que los niños se criaran con libertad. Y vivir prácticamente en mitad del campo hacía que esa idea fuera todavía más fácil de llevar a la práctica. Broncano recuerda pasar horas fuera de casa, trepando árboles y explorando el entorno sin demasiadas restricciones.

“Éramos niños Mowglis”

La comparación con Mowgli, el personaje de El libro de la selva, no es casual. Broncano asegura que se pasaba “todo el día subido a un árbol, literalmente”, una imagen que resume bien el tipo de infancia que tuvo. Mucho contacto con la naturaleza, pocas rutinas urbanas y una sensación constante de independencia. Con el paso de los años, el presentador ha reconocido que valora especialmente haber crecido de esa manera. Considera que vivir en un pueblo, con el campo siempre al lado, le permitió desarrollar una relación muy directa con la naturaleza y una forma de entender la vida bastante alejada de la rigidez.

Ahora, después de convertirse en una de las grandes figuras televisivas del país, aquella infancia sigue apareciendo en su forma de contar historias. Detrás del humor y la espontaneidad de Broncano hay también un niño que creció entre árboles, caminos y libertad.