Una espectacular aurora boreal ha teñido de hermosos colores la noche sobre unas cascadas de Islandia

Una aurora boreal puede transformar por completo el cielo nocturno, y una imagen destacada recientemente por la NASA muestra el fenómeno sobre uno de los paisajes más conocidos de Islandia.

La fotografía muestra la cascada Skógafoss bajo un cielo cubierto por tonos verdes, rosados y amarillos. La escena fue captada en abril de 2025 por el fotógrafo Victor Lima mediante una única exposición de cinco segundos y fue elegida por la NASA como Astronomy Picture of the Day el 27 de agosto de 2026.

Más allá del atractivo visual, la imagen permite observar uno de los fenómenos atmosféricos más llamativos relacionados con la actividad del Sol. Los distintos colores dependen de las partículas presentes en la atmósfera terrestre y de la altura a la que interactúan con la energía procedente del viento solar.

Una aurora sobre una de las cascadas más conocidas de Islandia

Skógafoss se encuentra en el sur de Islandia y es uno de los paisajes naturales más reconocibles del país. En la fotografía destacada por la NASA, la cascada aparece bajo una amplia franja de aurora que ocupa buena parte del cielo y combina varios colores al mismo tiempo.

Para que una escena así pueda observarse, deben coincidir varias condiciones. La actividad solar tiene que ser suficientemente intensa para enviar partículas cargadas hacia la Tierra y el cielo debe permanecer oscuro y despejado.

La ubicación también es importante. Las auroras se observan con mayor frecuencia en latitudes altas, cerca de las regiones polares, donde el campo magnético terrestre dirige parte de las partículas procedentes del Sol hacia las capas superiores de la atmósfera. Por eso Islandia es uno de los países donde existe una mayor probabilidad de contemplar auroras boreales.

La exposición de cinco segundos utilizada en esta fotografía permitió registrar suficiente luz para mostrar tanto la cascada como los colores del cielo. En fotografía nocturna, este tipo de tiempos de exposición ayuda a captar detalles que el ojo puede percibir con menor intensidad.

Islandia ofrece condiciones especialmente favorables para observar auroras boreales por su alta latitud, cielos oscuros y proximidad al círculo polar ártico
Islandia ofrece condiciones especialmente favorables para observar auroras boreales por su alta latitud, cielos oscuros y proximidad al círculo polar ártico

Por qué las auroras tienen colores diferentes

Las auroras comienzan con el viento solar, un flujo continuo de partículas cargadas que sale del Sol y se desplaza por el sistema solar.

Cuando parte de ese material alcanza la Tierra, la magnetosfera desvía la mayor cantidad, pero algunas partículas son guiadas por el campo magnético hacia las regiones cercanas a los polos. Allí chocan con átomos y moléculas presentes en las capas altas de la atmósfera.

Esas colisiones transfieren energía a los gases atmosféricos. Cuando los átomos regresan a su estado normal, liberan parte de esa energía en forma de luz y producen las cortinas, arcos y franjas luminosas características de una aurora.

El color depende principalmente del gas implicado y de la altitud a la que se produce la interacción. El oxígeno puede generar tonos verdes y rojos, mientras que el nitrógeno está relacionado con tonalidades azules y rosadas.

El verde es el color más habitual porque determinadas emisiones del oxígeno se producen con facilidad en las altitudes donde ocurre buena parte de la actividad auroral. Los tonos rosados y rojizos aparecen bajo otras condiciones y pueden mezclarse con el verde, como sucede en la imagen tomada sobre Skógafoss.

Ver una aurora también depende del clima y la oscuridad

Aunque la actividad solar permite anticipar cuándo aumentan las probabilidades de ver una aurora, el fenómeno no está garantizado desde un punto concreto. Una tormenta geomagnética intensa puede coincidir con nubes, contaminación lumínica o malas condiciones meteorológicas.

Por eso quienes buscan auroras suelen desplazarse a lugares alejados de las ciudades y con horizontes abiertos. Cuanto más oscuro sea el entorno, más fácil resulta distinguir estructuras débiles y colores menos intensos.

Las auroras boreales también son más accesibles para la mayoría de los observadores que sus equivalentes del hemisferio sur, conocidas como auroras australes. La razón no es que el fenómeno sea necesariamente más intenso en el norte, sino que existen muchas más zonas habitadas y accesibles cerca del círculo polar ártico que alrededor de la Antártida.

La fotografía de Skógafoss reúne precisamente varios de esos factores: una latitud favorable, suficiente actividad solar, cielo oscuro y un paisaje abierto.

En este caso, una exposición de apenas cinco segundos fue suficiente para registrar una combinación poco habitual de colores sobre una de las cascadas más conocidas de Islandia.