La crisis del agua se ha convertido en uno de los grandes desafíos estructurales de Catalunya. Tras varios años de precipitaciones muy por debajo de la media, la comunidad ha vivido una de las sequías más graves de su historia reciente, que obligó al Govern de la Generalitat a decretar restricciones de agua en hogares, agricultura e industria. En este contexto, Clara Vall, ingeniera química, lanza un mensaje tan claro como inquietante sobre el agua en Barcelona y en el conjunto del territorio: Catalunya no puede contar con que llueva”. Su afirmación no es alarmista, sino técnica, y apunta a un cambio profundo en la forma de gestionar los recursos hídricos.

La sequía ya no es un episodio puntual, sino una nueva realidad climática con la que convivir.

La gran sequía y las restricciones de agua

Catalunya ha sufrido un descenso sostenido de las reservas en embalses, llegando a niveles críticos que pusieron en riesgo el abastecimiento. Ante esta situación, la Generalitat activó fases de alerta y emergencia que incluyeron limitaciones en el consumo doméstico, restricciones al riego agrícola, reducción del uso industrial y prohibiciones en el llenado de piscinas o el riego de jardines.

Pantans sota mínims, greu sequera Catalunya Foto @jbparalax
Pantanos bajo mínimos, grave sequía Catalunya Foto @jbparalax

Clara Vall explica que estas medidas no son improvisadas, sino la consecuencia directa de un sistema hídrico diseñado para un clima que ya no existe. Durante décadas, la planificación se basó en la idea de que las lluvias acabarían llegando y los embalses se recuperarían. Sin embargo, esa lógica ha dejado de ser válida.

Según la ingeniera, el problema no es solo que llueva menos, sino que llueve peor: precipitaciones irregulares, concentradas en episodios extremos, que no permiten recargar acuíferos ni embalses de forma eficiente.

Cambio climático y un nuevo modelo de gestión del agua

Clara Vall subraya que el cambio climático ha alterado profundamente los ciclos naturales. Las estaciones ya no se comportan como antes: inviernos más secos, veranos más largos y olas de calor más frecuentes. Con este escenario, confiar en la lluvia como solución es un error estratégico.

Por eso, insiste en que Catalunya debe asumir que el agua de lluvia será cada vez más imprevisible. La respuesta, según Vall, pasa por diversificar las fuentes de abastecimiento: reutilización de aguas regeneradas, desalación, mejora de infraestructuras y una reducción estructural del consumo.

@toniarrom1997

❗️¿Cómo tendremos agua en Barcelona en los próximos años si no llueve? 🌦️ La ingeniera química Clara Vall nos lo explica. . . #ciencia #cienciaentiktok #cambioclimatico #agua #lluvias #sequia #catalunya #barcelona #futuro #sostenibilidad #innovacion

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En el caso de Barcelona y su área metropolitana, la ingeniera destaca la importancia de las plantas desalinizadoras y de la regeneración de agua para usos no potables. Estas soluciones, aunque costosas, permiten garantizar suministro sin depender del clima. Vall recuerda que la tecnología existe, pero requiere inversión, planificación a largo plazo y un cambio cultural en la relación con el agua.

También insiste en la corresponsabilidad ciudadana. El ahorro no debe ser solo una reacción puntual en tiempos de emergencia, sino un hábito permanente, adaptado a un contexto de escasez crónica.

En definitiva, Clara Vall plantea una idea clave: Catalunya debe dejar de esperar que llueva para resolver el problema del agua. La sequía ya no es una excepción, sino una condición estructural. Asumirlo es el primer paso para garantizar el abastecimiento futuro y evitar crisis aún más graves en los próximos años.