La reforma del sistema de pensiones está introduciendo cambios que muchos trabajadores aún no han interiorizado. Y lo más llamativo es que algunos podrían estar en condiciones de jubilarse ya sin saberlo. No porque hayan cambiado las edades, sino por cómo se calcula ahora la pensión y los años cotizados.

Y es que la Seguridad Social ha modificado aspectos clave que afectan directamente a la base reguladora y a los años computables.

Un nuevo cálculo que elimina los peores años

Hasta ahora, la pensión se calculaba tomando como referencia los últimos 25 años cotizados. Sin embargo, la reforma introduce un sistema más flexible. Desde 2026, se tendrán en cuenta los mejores 302 meses dentro de un total de 304. Es decir, se podrán excluir los peores periodos. A partir de 2027, el sistema se ampliará progresivamente hasta abarcar 27 años.

jubilado teercera edad Europa Press
jubilado teercera edad Europa Press

La consecuencia es que si en tus últimos años has tenido paro, salarios bajos o reducciones de jornada, estos periodos ya no penalizan tanto como lo hacían antes. El cálculo mejora y, en muchos casos, la pensión resultante es más alta de lo esperado.

Lagunas de cotización más favorables

Otro cambio importante afecta a la integración de lagunas, es decir, los periodos sin cotizar. Este mecanismo permite rellenar esos meses con bases mínimas. A partir de 2026, se mantienen los primeros 48 meses al 100%, pero se amplían las condiciones en determinados casos. Especialmente para mujeres o personas con interrupciones por cuidado de hijos, que podrán integrar más meses con condiciones favorables.

Esto permite que muchas personas alcancen los años necesarios para jubilarse, incluso si han tenido carreras laborales irregulares. La combinación de ambos cambios genera una situación nueva. Trabajadores que antes no alcanzaban el mínimo o tenían una pensión demasiado baja, ahora pueden cumplir los requisitos. Además, el sistema transitorio permite elegir entre el cálculo antiguo y el nuevo, aplicando el más beneficioso en cada caso.

Esto abre la puerta a que personas que siguen trabajando podrían jubilarse ya con el 100% de la pensión, pero no lo saben porque no han revisado su situación con las nuevas reglas. Así pues, la clave está en informarse. El cambio no es menor y puede afectar directamente a la decisión de seguir trabajando o dar el paso a la jubilación. Revisar el cálculo puede marcar la diferencia entre esperar o jubilarse antes de lo previsto.