Cambiar el aire acondicionado puede salir mucho más barato de lo que parece si la instalación forma parte de una mejora energética de la vivienda. Hacienda mantiene deducciones en el IRPF para determinadas obras que reduzcan la demanda de calefacción y refrigeración o mejoren el consumo energético del inmueble. No significa que la Agencia Tributaria pague directamente el aparato, pero sí que una parte del gasto puede recuperarse en la declaración de la Renta si se cumplen los requisitos.
Y es que muchos hogares cambian el aire acondicionado solo cuando el antiguo deja de funcionar, pero cada vez tiene más sentido hacerlo pensando también en eficiencia. Un equipo moderno, bien dimensionado y con mejor rendimiento puede reducir el consumo eléctrico, mejorar el confort en verano y, además, encajar dentro de las deducciones por obras de mejora energética de la vivienda.
La clave está en acreditar la mejora energética
La realidad es que no basta con comprar un aparato nuevo y guardar el ticket. Para aplicar la deducción, Hacienda exige que la obra permita justificar una mejora real en la eficiencia. En el caso de la deducción del 20%, las obras deben reducir al menos un 7% la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda. La base máxima anual de esta deducción es de 5.000 euros.
De este modo, cambiar el aire acondicionado puede formar parte de una actuación deducible si contribuye a esa mejora y se acredita con certificado energético antes y después de la obra. Ese certificado debe emitirlo un técnico competente y es lo que permite demostrar que la vivienda consume menos o demanda menos energía. Además, existen otras deducciones superiores, como la del 40% por obras que reduzcan al menos un 30% el consumo de energía primaria no renovable o mejoren la calificación energética a A o B.
No todos los cambios dan derecho a deducción
El punto importante es que no cualquier sustitución sirve. Si se cambia el aire por comodidad, estética o avería, pero no se acredita una mejora energética suficiente, no habrá deducción. También conviene pagar por medios bancarios y conservar facturas, justificantes y certificados, porque Hacienda puede pedirlos.
Así pues, cambiar el aire acondicionado puede ser más barato gracias a Hacienda, pero solo si se hace bien. La diferencia está en plantearlo como una mejora energética documentada, no como una simple compra de electrodoméstico.
