Hay decisiones laborales que no solo afectan al presente, también pueden cambiar de forma directa lo que cobrarás en el futuro. Una de ellas es el momento de la jubilación. Y es que retrasarla un año o doas puede traducirse en un incentivo económico importante que muchos desconocen y que pueden necesitar.
La realidad es que la llamada jubilación demorada permite a quienes ya han alcanzado la edad legal seguir trabajando de forma voluntaria y, a cambio, recibir una compensación. Además, no es un beneficio menor, ya que en algunos casos, puede superar los 13.000 euros.
Tres formas de cobrar el incentivo
De este modo, la Seguridad Social ofrece tres opciones distintas para quienes deciden retrasar su jubilación. La primera es un aumento directo de la pensión de un 4% adicional por cada año trabajado de más. Si se retrasa dos años, el incremento alcanza el 8% y se mantiene de por vida.

Y es que esto tiene un impacto en el ingreso mensual. Por ejemplo, una pensión de 1.500 euros puede pasar a 1.620 euros al mes tras esos dos años adicionales. Es una mejora permanente que se acumula durante toda la etapa de jubilación.
Un cheque que puede alcanzar cifras elevadas
La segunda opción es la que más llama la atención, ya que se trata de un pago único. Aquí es donde aparecen cifras como los 13.000 euros. Dependiendo de la base de cotización y de la carrera laboral, este cheque puede ser incluso mayor en los casos más favorables. La realidad es que muchos trabajadores no alcanzan el máximo por año, pero sí pueden situarse en un rango cercano a los 12.000 o 13.500 euros si retrasan la jubilación dos años. Especialmente quienes han tenido salarios altos y cotizaciones elevadas.
Por otro lado, existe una tercera vía para combinar ambas fórmulas. Parte del incentivo se recibe como pago único y otra parte como incremento mensual. Esto permite adaptar la decisión a las necesidades de cada persona. La realidad es que no todo el mundo puede acogerse a esta medida. Es necesario haber alcanzado la edad legal de jubilación y decidir continuar trabajando de forma voluntaria. A partir de ahí, no hay un límite de años adicionales.
La Seguridad Social busca retrasar la edad real de jubilación, aliviar la presión sobre el sistema y fomentar que quienes puedan seguir activos lo hagan. Así pues, retrasar la jubilación no solo implica trabajar más tiempo. También puede suponer un beneficio económico considerable. Y en muchos casos, esos 13.000 euros no son una promesa, sino una posibilidad real que depende de cada situación laboral.