Muchos trabajadores por cuenta propia desconocen que existe una deducción fiscal muy potente que puede reducir notablemente el pago en la declaración de la renta. Se trata de un incentivo ligado al apoyo a proyectos culturales que aparece regulado en el artículo 39.7 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

Aunque en un principio pueda parecer una herramienta reservada para grandes empresas o productoras, la normativa también permite aplicarla a autónomos que tributan en el Agencia Tributaria a través del IRPF, siempre que cumplan determinadas condiciones estipuladas a través de la ley mencionada.

Una deducción vinculada al apoyo a la cultura

El artículo 39.7 regula los llamados incentivos fiscales a la financiación de proyectos culturales. En la práctica, permite que empresas o autónomos aporten dinero para financiar actividades como producciones cinematográficas, series, festivales, obras teatrales o proyectos musicales. A cambio de esa financiación, el contribuyente obtiene una deducción fiscal que puede llegar hasta el 120 % de la cantidad aportada, siempre que el proyecto cumpla los requisitos establecidos por la normativa.

La Agencia Tributaria atiende a los contribuyentes para realizar la declaración de la renta. Foto @Haciendagob

Esto significa que, si un autónomo invierte por ejemplo 2.500 euros en un proyecto cultural certificado, podría aplicar una deducción cercana a los 3.000 euros o incluso superior en su declaración de la renta. El ahorro real dependerá de la cuota que tenga que pagar el contribuyente y de los beneficios obtenidos durante el ejercicio.

Quién puede aplicarlo y qué condiciones exige

Esta deducción está pensada para autónomos que tributan en estimación directa y que tienen beneficios suficientes para aplicar el incentivo en su IRPF. También pueden beneficiarse personas físicas que financien cultura a través de entidades autorizadas, siempre que el proyecto esté debidamente certificado.

Sin embargo, no todos los autónomos pueden acceder a esta ventaja fiscal. Por ejemplo, quienes tributan en régimen de módulos no pueden utilizar este mecanismo. Además, existen varios requisitos formales que limitan esta situación. La aportación debe realizarse mediante un contrato de financiación con el proyecto cultural, y la entidad promotora debe emitir un certificado fiscal que permita aplicar la deducción en la declaración.

Así pues, a pesar de su potencial ahorro, muchos asesores fiscales reconocen que esta deducción sigue siendo poco conocida. Por eso, numerosos autónomos terminan pagando más impuestos de los necesarios simplemente por no saber que pueden aprovechar este incentivo fiscal vinculado al apoyo a la cultura.