La percepción de que vivir en Dubai equivale automáticamente a lujo, salarios elevados y una vida cómoda es una idea muy extendida fuera de Emiratos Árabes. Sin embargo, la experiencia en el día a día de muchos expatriados matiza ese relato que muchos tienen tan idealizado. La ciudad ofrece oportunidades laborales, seguridad y una infraestructura de primer nivel, pero el coste de la vida es un factor determinante que condiciona la realidad de los que viven ahí.
Andrea, residente en Dubai, resume esa sensación con una frase que refleja un choque habitual entre expectativas y gastos reales: “Aquí todo es muy caro, un café me cuesta 12 euros”. La afirmació muestra una realidad que pocos imaginan que sea tan fuerte, porque absolutamente todo es mas caro en Oriente Medio.
Una ciudad global con precios de máximo nivel
Dubai se ha consolidado como un destino internacional para profesionales de múltiples sectores. Su dinamismo económico, la ausencia de impuesto sobre la renta y la constante demanda de talento extranjero actúan como potentes imanes para miles de personas. No obstante, esa misma condición de hub global impulsa una estructura de precios que sorprende a muchos recién llegados.
El consumo cotidiano, especialmente en zonas céntricas o áreas de alta concentración turística, puede dispararse con facilidad. Restauración, ocio, vivienda y transporte presentan importes que, en numerosos casos, se sitúan por encima de los estándares habituales en España. Un simple café, convertido en símbolo de la rutina diaria, ilustra de forma muy gráfica esa diferencia.
El contraste entre salarios y gastos excesivos
Uno de los elementos más relevantes del debate es el equilibrio entre ingresos y desembolsos. Dubai puede ofrecer remuneraciones atractivas en determinados perfiles cualificados, pero ese mayor poder adquisitivo se ve tensionado por alquileres elevados, servicios privatizados y un modelo urbano donde gran parte de la vida social implica gasto.
Para muchos residentes, la clave no está solamente en lo que se gana, sino en lo que se necesita para mantener un estilo de vida de cierto nivel. La experiencia varía mucho según el sector, contrato y hábitos, pero el denominador común es la necesidad de planificar con precisión cada partida del presupuesto mensual.
El testimonio de Andrea conecta con esa realidad menos visible en los discursos promocionales de la ciudad. Más allá del brillo arquitectónico y la imagen de prosperidad, Dubai exige una adaptación financiera constante. La ciudad puede resultar altamente atractiva en términos profesionales y de seguridad, pero el día a día recuerda que el coste de vivir en uno de los enclaves más exclusivos del planeta no es un detalle menor.
