No es raro que algunos padres vean las actividades extraescolares simplemente como una forma de gestión del tiempo —una manera práctica de ocupar a los niños mientras trabajan— pero para Alberto Soler, pedagogo, su valor va muchísimo más allá. Según él —en el vídeo donde aborda este tema— “los extraescolares son más que un sitio para aparcar el niño”. La idea subyacente es que estas actividades cumplen una función educativa y social muy importante, que no se limita a mantener a los pequeños ocupados, sino que complementa su desarrollo integral.

Qué función tienen las extraescolares y cuáles son más comunes

Las actividades extraescolares son programas organizados fuera del horario lectivo que pueden centrarse en deportes, idiomas, arte, música, ciencias, tecnología o refuerzo académico. Entre las más habituales se encuentran:

  • Deportes como fútbol, natación o artes marciales, que fomentan coordinación, salud física y trabajo en equipo.

  • Idiomas (especialmente inglés) para mejorar la competencia comunicativa desde edades tempranas.

  • Artes y música para estimular la creatividad, la expresión y la sensibilidad estética.

  • Tecnología y ciencia (como robótica o programación), que desarrollan pensamiento lógico y resolución de problemas.

  • Actividades de refuerzo para apoyar materias escolares específicas cuando el niño lo necesita.

Estas actividades pueden basarse en lo lúdico, lo formativo o una mezcla de ambos, siempre con el objetivo de ampliar la experiencia educativa del niño fuera del aula tradicional.

 
 
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Actividades infantiles Mercè 2024

 

Beneficios para los niños y sus familias

La participación en extraescolares aporta beneficios múltiples y complementarios al currículo escolar:

  1. Desarrollo de habilidades y talentos específicos: permiten a los niños descubrir intereses y destrezas que quizá no se exploran durante las horas de clase.

  2. Aspectos cognitivos y motivacionales: niños que participan en estas actividades suelen mostrar mayor concentración, motivación por aprender y mejores estrategias para resolver problemas, lo que puede repercutir positivamente en su rendimiento académico.

  3. Socialización y competencias emocionales: al interactuar con otros niños fuera del entorno familiar, los pequeños aprenden a comunicarse, cooperar, gestionar emociones y formar parte de un equipo.

  4. Fomento de hábitos saludables: especialmente las actividades deportivas promueven un estilo de vida activo y hábitos beneficiosos para la salud desde temprana edad.

Además de estos beneficios para los niños, las actividades extraescolares ofrecen soluciones prácticas para las familias: ayudan en la conciliación entre vida laboral y familiar al extender el acompañamiento de los hijos más allá de la jornada escolar, y pueden disminuir la presión de tener que organizar tiempo libre, siempre que se elijan con criterio y equilibrio.

Mensaje esencial de Alberto Soler

Según lo que explica Alberto Soler en su vídeo, las actividades extraescolares no deberían entenderse únicamente como “guardar” a los niños mientras los padres trabajan; son espacios donde se estimula el desarrollo integral y se fomenta el crecimiento personal. Implican aprendizaje, sí, pero también experiencias sociales, creatividad, hábitos físicos saludables y autonomía.

Soler sugiere que la decisión de apuntar a un niño a una actividad extraescolar debe centrarse en sus necesidades y motivaciones, no en la conveniencia de los adultos. El objetivo no es llenar la agenda del niño, sino enriquecer su desarrollo personal y potenciar sus intereses reales, sin convertir estas actividades en una sobrecarga ni en un mero recurso logístico para los padres.

En definitiva, las extraescolares, bien elegidas y en su justa medida, pueden ser una extensión valiosa de la educación formal, contribuyendo a la formación de niños más equilibrados, sociables y curiosos, preparados para afrontar nuevos retos personales y académicos.