La edad de jubilación en España ha ido aumentando en los últimos años, lo que hace que muchos trabajadores se pregunten si todavía es posible retirarse antes de la edad ordinaria. Según explican abogados especializados en derecho laboral y pensiones, sí que existe una vía para jubilarse a los 62 años, pero únicamente en determinadas situaciones y cumpliendo varios requisitos muy concretos establecidos por la ley.
Esta posibilidad está regulada en el artículo 207 de la Ley General de la Seguridad Social, que contempla la llamada jubilación anticipada por causa involuntaria. Se trata de una modalidad pensada para trabajadores que han perdido su empleo por motivos ajenos a su voluntad y que, debido a su edad, tienen grandes dificultades para volver al mercado laboral.
Los requisitos para jubilarse a los 62 años
Para poder acceder a esta modalidad, el primer requisito es la edad. El trabajador debe encontrarse como máximo a cuatro años de la edad ordinaria de jubilación. Esto es lo que permite que, en algunos casos, la jubilación pueda producirse alrededor de los 62 años.
Además, se exige un mínimo de 33 años cotizados a la Seguridad Social, de los cuales al menos dos deben estar comprendidos dentro de los últimos 15 años anteriores a la solicitud de la pensión. Otro requisito fundamental es que la persona esté inscrita como demandante de empleo durante al menos seis meses antes de solicitar la jubilación anticipada. Este requisito busca demostrar que el trabajador ha intentado reincorporarse al mercado laboral sin éxito.
El despido debe ser involuntario
La condición más importante para acceder a esta modalidad es que el trabajador haya perdido su empleo de forma involuntaria. La ley establece de forma concreta los supuestos en los que se considera válido este tipo de cese laboral. Entre ellos se encuentran el despido colectivo por causas económicas, técnicas, organizativas o de producción, el despido objetivo individual, la extinción del contrato por resolución judicial en un proceso concursal o el cierre de la empresa por muerte, incapacidad o jubilación del empresario.
También se incluyen situaciones como la extinción del contrato por fuerza mayor reconocida por el Ministerio de Trabajo, la finalización del contrato cuando existen modificaciones sustanciales de las condiciones laborales o incumplimientos graves por parte del empleador, así como los casos en los que una trabajadora debe extinguir su contrato por violencia de género o violencia sexual.
Así pues, fuera de estos supuestos, un trabajador de 62 años no puede jubilarse, ya que la jubilación anticipada voluntaria solo permite adelantar la retirada dos años respecto a la edad legal, lo que en 2026 sitúa el límite mínimo en torno a los 64 años. Por eso, los expertos recomiendan revisar bien cada caso antes de iniciar el proceso.
