En el derecho laboral español existe una figura poco conocida que permite al trabajador romper su contrato cuando la empresa incumple sus obligaciones. Se conoce como autodespido o extinción voluntaria indemnizada del contrato, y está recogido en el Artículo 50 del Estatuto de los Trabajadores.

Aunque el nombre pueda resultar confuso, no se trata de una renuncia voluntaria sin más. En realidad, el trabajador solicita la finalización del contrato porque considera que la empresa ha incumplido gravemente sus obligaciones laborales. Cuando un juez reconoce esta situación, el trabajador obtiene prácticamente los mismos derechos que en un despido improcedente.

Dejar el trabajo con indemnización y derecho a paro

Si el tribunal da la razón al trabajador, el contrato se extingue con derecho a indemnización equivalente a un despido improcedente. Lo que supone aproximadamente 33 días de salario por año trabajado, según los límites establecidos por la ley.

Oficina de empleo del SEPE. Foto Europa Press

Además, el trabajador también tiene derecho a solicitar la prestación por desempleo a través del Servicio Público de Empleo Estatal, siempre que cumpla los requisitos de cotización necesarios. Es decir, aunque la iniciativa de romper el contrato parte del trabajador, la ley reconoce que la causa real es el incumplimiento de la empresa. Por eso, desde el punto de vista jurídico, se considera una salida similar a un despido.

Cuándo se puede solicitar el autodespido

El autodespido solo puede solicitarse cuando existen incumplimientos graves por parte de la empresa. No basta con una simple insatisfacción con el trabajo o con el ambiente laboral. Entre las situaciones más habituales que pueden justificarlo se encuentran los impagos o retrasos continuados en el salario, modificaciones importantes de las condiciones de trabajo sin justificación, reducciones salariales ilegales o vulneraciones graves de los derechos del trabajador.

También puede aplicarse en casos de acoso laboral o cuando la empresa incumple de forma grave las condiciones pactadas en el contrato. En estos casos, el trabajador debe acudir a la vía judicial para que un juez analice la situación y determine si realmente existe causa para extinguir el contrato con indemnización.

Por eso, los especialistas en derecho laboral recomiendan siempre asesorarse antes de iniciar este proceso, ya que cada caso debe analizarse individualmente y la decisión final depende de la valoración que haga el juez sobre el comportamiento de la empresa.