Existe una creencia muy peligrosa y extendida entre los contribuyentes que dice: "si no estoy obligado, mejor no presento la Declaración de la Renta". Sin embargo, los expertos han lanzado una alerta para desmontar este mito. Según advierten diversos abogados fiscalistas, miles de personas cometen el error de ignorar su cita con la Agencia Tributaria cada año, perdiendo por el camino devoluciones económicas que les pertenecen legalmente.
El principal motivo por el que un abogado recomienda presentar la declaración, incluso sin obligación, es el derecho a la devolución. Muchos trabajadores con salarios bajos, contratos temporales, periodos en el paro o personas que han estado en ERTE han soportado retenciones de IRPF en sus nóminas a lo largo del año. Al no alcanzar el mínimo para declarar, la mayoría de estas declaraciones suelen salir a devolver. Si el ciudadano decide no presentar el documento, está renunciando implícitamente a ese dinero.
El riesgo de perder el Ingreso Mínimo Vital y otras ayudas
Más allá del dinero en efectivo, la Declaración de la Renta se ha convertido en un requisito administrativo indispensable para mantener prestaciones públicas. Los expertos legales subrayan que beneficiarios del Ingreso Mínimo Vital o del Complemento de Ayuda a la Infancia tienen la obligación por ley de presentar la declaración anualmente, independientemente de sus ingresos. No hacerlo no es solo un descuido, sino un motivo directo de suspensión de la ayuda.
Este documento también funciona como el documento necesario para solicitar becas de estudio, ayudas al alquiler autonómicas o bonos sociales eléctricos. Muchas administraciones locales y regionales exigen la última Renta presentada para calcular la situación de vulnerabilidad de una familia. Si el contribuyente opta por el silencio administrativo y no declara, se encontrará con un vacío documental que le impedirá demostrar sus ingresos reales, quedando excluido automáticamente de procesos de adjudicación de ayudas públicas.
La protección frente a errores de Hacienda
Al confirmar el borrador o enviar la autoliquidación, el contribuyente cierra el ejercicio fiscal y tiene la oportunidad de corregir datos erróneos, ingresos mal imputados o duplicidades que Hacienda pueda tener en su base de datos. Si el ciudadano no presenta nada y la Agencia Tributaria detecta años después una discrepancia, el problema es mucho mayor, el margen de defensa se reduce y el contribuyente podría enfrentarse a sanciones e intereses de demora que se habrían evitado.
Así pues, un abogado siempre aconsejará, como mínimo, acceder al sistema Renta Web para comprobar el resultado del borrador. Si el resultado es positivo para el ciudadano, presentarla es una ganancia, si es a cero, es una garantía de seguridad documental para el futuro.
