La campaña de la Renta vuelve a dejar un patrón que se repite año tras año. Muchos propietarios con viviendas en alquiler están pagando más IRPF del que realmente les corresponde. No por irregularidades, sino por errores o por no revisar correctamente el borrador en el momento e firmarlo y enviarlo.
Y es que la Agencia Tributaria no siempre incorpora automáticamente todas las deducciones disponibles. Esto hace que aceptar el borrador sin comprobarlo pueda salir caro.
Deducciones que se pierden por no revisarlas
Uno de los fallos más habituales es no aplicar las deducciones autonómicas correspondientes a cada caso. Muchas comunidades ofrecen ventajas fiscales por alquiler, especialmente en determinados perfiles o situaciones.
@tuexpertafiscal Gastos deducibles en alquileres #irpf #declaraciondelarenta #hacienda #alquiler #inmueble #vivienda #deduccion #inmobiliario
♬ sonido original - Tuexpertafiscal_
A esto se suman deducciones por rehabilitación o mejoras en la vivienda, que pueden reducir considerablemente la base imponible. El problema es que, si no se añaden manualmente, no aparecen en la declaración. La consecuencia es clara, ya que el contribuyente paga de más sin saberlo.
La reducción del alquiler que dispara el IRPF
Otro punto crítico es la reducción del rendimiento neto. En alquileres destinados a vivienda habitual, puede aplicarse una reducción de entre el 50% y el 90%. Sin embargo, muchos propietarios la pierden por errores en los datos. Un contrato mal declarado o información incompleta del inquilino puede hacer que Hacienda elimine esta ventaja fiscal. Esto tiene un impacto directo en el resultado de la declaración.
La realidad es que hay numerosos gastos deducibles que reducen el impuesto. Intereses de hipoteca, IBI, seguros, reparaciones o gastos de gestión pueden restarse de los ingresos. Muchos propietarios no los incluyen por desconocimiento o falta de documentación, lo que aumenta artificialmente el beneficio declarado.
Otro fallo frecuente es declarar rentas impagadas. Si el inquilino no paga, esas cantidades pueden deducirse tras seis meses sin cobro. Sin embargo, muchos contribuyentes desconocen esta opción y acaban tributando por dinero que no han recibido. Así pues, revisar bien la declaración es clave. Un alquiler mal declarado puede suponer pagar cientos o miles de euros de más sin necesidad.