No siempre hay que hacer grandes cambios para notar una mejora en el día a día. A veces, incorporar pequeñas rutinas puede ayudar a mantener la casa más ordenada, reducir la sensación de caos y empezar y terminar la jornada con más calma. Es la filosofía que defiende Bego, La Ordenatriz, que propone una serie de gestos sencillos para cuidar el entorno e, indirectamente, también el bienestar personal.
Los 13 gestos para sentirte mejor cada día
Sus recomendaciones no implican dedicar horas a las tareas domésticas. Se trata de incorporar pequeños hábitos cotidianos que, con el tiempo, pueden evitar que el orden se acumule y convertir algunas obligaciones en rutinas prácticamente automáticas.
Entre las propuestas, está la de ordenar cada día algo que tengamos pendiente, aunque sea una acción muy pequeña. También recomienda mantener las escaleras y los pasillos libres de objetos. Así como procurar que las superficies más utilizadas de la casa, como la mesa del comedor, la encimera de la cocina o el baño, estén vacías.
Otro hábito consiste en dejar el fregadero limpio antes de ir a dormir, sin acumular platos sucios. Hacer la cama por la mañana y mantener el recibidor ordenado son otras dos rutinas que contribuyen a tener un hogar más agradable.
Aspectos que pueden hacer la vida más agradable en casa
La ventilación también tiene su espacio. Bego propone abrir las ventanas durante unos cinco minutos cada día para renovar el aire de las habitaciones. Además, pequeños detalles como encender una vela o colocar bien los cojines del sofá y de las camas pueden hacer que los espacios resulten más acogedores.
A estos nueve gestos se añaden cuatro rutinas más. Son un ejemplo dejar la llave siempre en el mismo lugar cuando llegamos a casa y cerrar las puertas de las habitaciones para reducir lo que la experta denomina "ruido visual". Paralelamente, sacar la basura por la noche o dejarla preparada para la recogida y hacer una pequeña inicialización de un par de minutos al despertarse, en lugar de levantarse de golpe.
La propuesta parte de una idea sencilla: el orden no debe convertirse en una carga. Con gestos pequeños y constantes, mantener la casa cuidada puede requerir menos esfuerzo y contribuir a empezar y acabar el día con una sensación más agradable.
