Tal día como hoy del año 1809, hace 217 años, en Santpedor (entonces departamento de Montserrat, con capital en Barcelona), Isidre Lluçà i Casanoves —que la tradición considera el Tamborilero del Brucmoría en la cama de su casa a causa del tifus. En aquel momento, una epidemia de tifus estaba afectando el territorio de la Catalunya central. Este hecho desmiente la tradición que hace morir al Tamborilero en el transcurso de la batalla del Bruc (6 de junio de 1808), que enfrentó al ejército regular del Primer Imperio francés contra la insurgencia antibonapartista catalana. Cabe recordar que, poco antes (6 de mayo de 1808), el rey Fernando VII de España se había vendido la corona española al emperador Napoleón I de Francia, y este había separado Catalunya del lote y la había incorporado al Primer Imperio francés como una región más.

Además, la investigación historiográfica contemporánea ha revelado que la gesta que se atribuye al Tamborilero durante aquella batalla es falsa y obedece, únicamente, a la fabricación del mito. En el momento de la batalla, Lluçà no era un niño —como afirma la tradición—, sino un mozo de diecisiete años. Es decir, que en aquel contexto histórico y cultural era un hombre en edad de casarse. La misma investigación también ha revelado que la intervención del Tamborilero, si es que se llegó a producir (se duda de la existencia de un tamborilero en las filas de aquella insurgencia), habría tenido un papel totalmente intrascendente en el resultado de aquel enfrentamiento. Investigaciones historiográficas más recientes afirman que Isidre Lluçà nunca fue el Tamborilero, sino que él o alguien le atribuyó este papel cuando se estaba fabricando el mito.