Se pone fin a la Guerra de los Cien Años, el primer gran conflicto europeo de la historia

Tal día como hoy del año 1475, hace 550 años, en la villa de Picquigny (Reino de Francia), los representantes de los reyes Luis IX de Francia y Eduardo IV de Inglaterra firmaban el tratado de paz que ponía fin a la Guerra de los Cien Años (1337-1453/75), el primer gran conflicto europeo de la historia y el más largo de la historia europea. Aquel conflicto, que inicialmente enfrentó al eje "inglés" Lancaster-Borgoña (el Reino de Inglaterra y el ducado independiente de Borgoña) contra el eje "francés" Valois-Anjou-Armañac (el Reino de Francia y los dominios feudales semiindependientes de Anjou y Armañac), acabaría siendo un gran molino centrífugo que implicaría a todas las potencias de la Europa occidental.

Durante aquel siglo largo de conflicto, las alianzas no fueron estáticas y la composición de los dos bloques variaría según las circunstancias de cada momento. Sin embargo, en líneas generales, se puede decir que junto al eje "francés" se situaron las Coronas catalanoaragonesa y castellanoleonesa, sus aliados tradicionales, como Venecia y Génova, o los Estados Pontificios de Avinyó, y los pequeños estados amenazados por Inglaterra, como Escocia. En cambio, junto al eje "inglés" se situaron el Sacro Imperio Romano Germánico y casi todos los dominios que se sentían amenazados por Francia, Catalunya-Aragón o Castilla y León; y en aquel bando se alinearon Navarra, Portugal, Mallorca, Flandes, Bretaña y los Estados Pontificios de Roma.

En el universo catalán, aquel conflicto se había vivido a través del enfrentamiento entre la Corona catalanoaragonesa y el Reino de Mallorca-Rosellón (creado por Jaime I para su segundo hijo). En aquel contexto, Jaime III de Mallorca (el último monarca mallorquín) encontró el apoyo del Príncipe Negro —el hijo mayor y heredero del rey Eduardo III de Inglaterra. Finalmente, Pedro III de Catalunya-Aragón emprendió una campaña militar de reunificación del patrimonio de Jaime I (1343) que se traduciría en la conquista y reanexión de Mallorca al edificio político catalanoaragonés y el destronamiento y exilio de Jaime III. Esta campaña se puede considerar un episodio más de la Guerra de los Cien Años.