Se descubre el primer yacimiento petrolífero que se explotaría comercialmente

Tal día como hoy del año 1859, hace 167 años, en Titusville (Pensilvania-Estados Unidos), el coronel Edwin Drake extraía crudo de una bolsa de "aceite de piedra" que se convertiría en el primer pozo petrolero de la historia que se explotaría comercialmente. En 1859, el motor de combustión todavía no se había inventado y el petróleo se utilizaba, principalmente, para obtener queroseno, una refinación que se destinaba a la iluminación de las casas.

Según la prensa de la época, la luz que propagaba "el aceite de piedra" era "más limpia, más segura y más potente" que la que producía la tradicional grasa de ballena. Con el descubrimiento del yacimiento de Titusville y el estallido de la "fiebre del petróleo" de Pensilvania que lo siguió, se producirá una rápida sustitución del consumo de estos productos que, según la investigación zoológica, salvaría a las ballenas de su exterminio.

Desde la época colonial (siglos XVII y XVIII) se conocía la existencia de petróleo en Pensilvania. Las tribus indígenas lo obtenían a través de filtraciones naturales que emergían hasta el nivel del suelo y que utilizaban como ungüento para evitar las picaduras de insectos. Pero a partir de 1850 (nueve años antes del descubrimiento de Drake) se crearon varias compañías destinadas a la prospección y explotación de este producto.

Drake, que trabajaba con una máquina perforadora de vapor, localizó una bolsa a 21 metros bajo el nivel del suelo. Sin embargo, la extracción del pozo de Drake no resultó económicamente rentable. Con solo 30 barriles diarios, la empresa Seneca Oil Company —que había financiado el proyecto— le retiró la confianza, y Drake intentó infructuosamente salir adelante. Murió en 1880, totalmente arruinado.