Napoleón consigue su última victoria antes de la batalla de Waterloo

Tal día como hoy del año 1815, hace 211 años, en Ligny (entonces el Reino Unido de los Países Bajos y, actualmente, Valonia, Bélgica) y en el contexto de las llamadas guerras napoleónicas (1804-1815), se libraba la batalla de Ligny, que enfrentaría a la Armée imperial francesa, formada por 68.000 hombres y comandada por el emperador Napoleón I, y al ejército del Reino de Prusia y de los principados de Essen y de Colonia, que reunía a 84.000 efectivos y era dirigido por el general Gebhard von Blücher. Aquella batalla comenzó a las dos y media de la tarde y, hacia las nueve de la noche, el campo prusiano estaba totalmente desarbolado y en retirada.

Aquella batalla tuvo como resultado el triunfo de la Armée imperial, pero sería la última victoria del emperador Napoleón. No obstante, el precio que pagaron los franceses fue muy elevado y comprometió los movimientos inmediatamente posteriores. Según la investigación historiográfica, en Ligny, la Armée imperial perdió a unos 10.000 hombres (entre muertos y heridos), que representaban casi un 20% de aquel ejército. A pesar de ello, Napoleón ordenaría avanzar y perseguir a los prusianos, que, a pesar de perder a unos 20.000 hombres (entre muertos, heridos y desertores), se retirarían ordenadamente hacia el Rin y no serían nunca alcanzados (las alas derecha e izquierda de la formación protegieron la retirada).

El mismo día, otro cuerpo de la Armée imperial comandado por el general Ney derrotaba a un combinado anglo-neerlandés en Quatre Bras (a diez kilómetros al oeste de Ligny). Napoleón ordenaría concentrar a los dos ejércitos en Bruselas con el objetivo puesto en separar a los aliados (Wellington en la costa de Flandes y Blücher en el Rin). Pero, dos días más tarde (18 de junio), los aliados (británicos, neerlandeses, prusianos y principados germánicos del norte) harían un movimiento rápido e inesperado y reunirían a un gran ejército en Waterloo (a 15 kilómetros al sur de Bruselas) que derrotaría a la Armée imperial. La derrota francesa rompería los planes de Napoleón y pondría fin al régimen bonapartista francés.