Tal día como hoy del año 1808, hace 218 años, en el castillo de Marracq, en Bayona (País Vasco Norte y, en aquel momento, Imperio francés), el rey Fernando VII de España le vendía la Corona española al emperador Napoleón I de Francia. El rey español, que hacía doce semanas que había sido coronado (con el golpe de Estado llamado Motín de Aranjuez, que había destronado a su padre Carlos IV el 19 de marzo de 1808), se vendió el reino a cambio del trono de Etruria (un Estado satélite creado por el régimen bonapartista francés sobre el antiguo ducado independiente de Toscana).
También en aquella transacción se pactó que Fernando VII recibiría una pensión anual y vitalicia de cuatro millones de francos franceses (origen del bolsillo secreto de los Borbones españoles del siglo XIX, que serviría para financiar todo tipo de negocios legales e ilegales). Y que Napoleón le gestionaría el matrimonio con una esposa de sangre real, porque no había ninguna princesa europea que se quisiera casar con el rey español a causa de su macrosomía genital (tenía un pene de tamaño gigantesco y de forma cónica que le impedía tener relaciones sexuales).
Napoleón solo cumplió la segunda condición. La historiografía nacionalista española ha llamado a aquella operación Abdicaciones de Bayona y ha explicado que Fernando VII y sus padres, Carlos IV y María Luisa —depuestos y expatriados por su propio hijo—, fueron obligados, bajo graves presiones que amenazaban su vida, a entregar la Corona española a Napoleón. Pero la realidad es muy diferente. Aquella operación se formalizó a satisfacción de las dos partes (Napoleón como comprador, Fernando como vendedor y con la aceptación del depuesto Carlos).
Y una vez cerrada la operación, el emperador Napoleón cedió el trono español a su hermano José, que dos meses después (9 de julio de 1808) era coronado en Madrid. José, que sería jurado por las Cortes españolas —la representación estamental del poder español del momento—, reinaría como José I; llegaría y sancionaría una Constitución (la primera de la historia española), redactada en Bayona por Napoleón y un grupo de 65 notables españoles y que se anticipaba cuatro años a la de Cádiz (1812). Los primeros opositores a José I serían la aristocracia involucionista que había coronado a Fernando VII.
