Tal día como hoy del año 1700, hace 321 años, el rey Luis XIV de Francia —de la estirpe Borbón— publicaba un decreto denominado "Interdiction officielle de la langue catalane", que prohibía el uso público del catalán en los condados del Rosselló, del Vallespir y de la Cerdanya. Cuarenta y un años antes (1659), la monarquía hispánica había entregado estos territorios a la monarquía francesa, en virtud del Tratado de los Pirineos, que pretendía poner fin a un conflicto entre estos estados que remontaba al 1618. Aquella transferencia de dominio representaba una violación flagrante de las Constituciones catalanas, el texto legal que articulaba las relaciones entre Catalunya y el poder central hispánico, y que desde Carlos de Gante (1518) habían sido juradas por todos los monarcas hispánicos.

La persecución de la lengua catalana en los condados ultrapirenaicos catalanes se había iniciado acto seguido a la ocupación francesa (1659-1660). Inicialmente, Luis XIV se había comprometido a respetar las instituciones y la lengua catalanas en el Rosselló, Vallespir y Cerdanya. Pero, en cambio, enseguida ordenó vaciar progresivamente las instituciones, y marginar, también progresivamente, el catalán. Cuando se publicó la "Interdiction", el uso público del catalán ya estaba muy limitado. En el preámbulo de aquel edicto Luis XIV proclamaría: "El uso del catalán repugna y es contrario al honor de la nación francesa". No obstante, el proceso de francesización forzada de la población norcatalana no empezaría hasta después de la Revolución francesa (1789-1793).

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