Tal día como hoy del año 1416, en Igualada, moría inesperadamente el rey Fernando I, el primer monarca de la estirpe Trastámara en sentarse en el trono de Barcelona. Fernando (Medina del Campo, Castilla; 1380) había sucedido a su tío, el rey Martín I, llamado "el Humano", muerto sin sucesión legítima. A la muerte de Martín I, Fernando de Trastámara —hijo de la hermana pequeña del difunto rey— presentaría su candidatura, y acabaría ganando el trono después de las deliberaciones y votaciones en el Compromiso de Caspe (1412). Cuando le alcanzó la muerte (1416), Fernando I había salido de Barcelona y se dirigía a Zaragoza para la visita anual del rey al reino aragonés.

La historiografía romántica catalana (siglo XIX) siempre había presentado el Compromiso de Caspe como una pinza de València y de Aragón contra Catalunya. Pero los investigadores contemporáneos, como Jaume Vicens Vives, lo descartaron y demostraron que Fernando había ganado el trono con el apoyo de las clases mercantiles de Barcelona y de València, las mismas que veían a Jaime de Urgell (Balaguer, 1380) como una amenaza, porque la candidatura del catalán estaba impulsada por las oligarquías latifundistas —catalanas, aragonesas y valencianas— y porque pretendía sacar el país de los efectos de la peste negra involucionando la sociedad hacia el régimen feudal del año 1000, extremadamente hostil con los sectores plebeyos.

Cuando la muerte sorprendió a Fernando, este tenía 36 años. Oficialmente, murió debido a una enfermedad renal, que las fuentes de la época llaman "arenisca". Según las mismas fuentes, el rey Fernando llevaba dos semanas parado en Igualada, gravemente afectado por esta enfermedad. Pero desde el día siguiente de su muerte, surgiría la sospecha del asesinato. Las grandes familias aristocráticas lo veían como una amenaza al régimen feudal que tanto les beneficiaba. El estilo autoritario del rey, que pretendía erosionar el equilibrio de poderes propio del régimen feudal, y la humillante reclusión a la que había sometido a Jaime de Urgell, deterioraron notablemente las relaciones entre los estamentos de la corona y de la nobleza y podrían explicar la repentina desaparición del rey.