Tal día como hoy del año 1496, hace 530 años, Bartolomé Colón —lugarteniente de La Española en ausencia de su hermano Cristóbal— fundaba la ciudad de Nueva Isabela —posteriormente Santo Domingo—, destinada a concentrar el poder administrativo, militar, económico, eclesiástico y judicial de la colonia. El establecimiento primitivo se situó sobre la orilla oriental del río Ozama e inicialmente fue llamado Nueva Isabela. Pero tan solo ocho años después (1502), un fuerte huracán lo destruiría totalmente. No obstante, la ciudad no desapareció. Acto seguido, las nuevas autoridades coloniales (los Colón ya habían sido expoliados por la monarquía hispánica) ubicaron la ciudad al otro lado del río Ozama y se renunció a las construcciones de madera en beneficio de la piedra.
Una vez creada la ciudad iniciática, Bartolomé Colón puso al frente del gobierno municipal al catalán Miquel de Ballester, que, de esta forma, se convertía en el primer alcalde europeo en el Nuevo Mundo. Ballester (Tarragona, 1436 – Isla de La Española, después de 1516) era un potente armador de origen judeoconverso que formaba parte del núcleo de los Colón y que, al mismo tiempo, estaba muy bien relacionado con el rey Fernando el Católico y con el pontífice Alejandro VI, conocido con el sobrenombre de Papa Borja. El padre de Ballester había sido miembro de la cancillería real en Barcelona y el propio Ballester había sido el principal fletador del azúcar que los Borja obtenían en sus plantaciones de Gandia (País Valencià).
Había formado parte del segundo viaje (1493) y había navegado hasta La Española con la nave capitana —la Marigalant—, que había zarpado de Barcelona y que transportaba al entorno catalanovalenciano de los Colón. Nada más llegar, había creado una plantación de caña de azúcar y había implantado la técnica del pisado que había conocido en las plantaciones de los Borja, convirtiéndose en el primer empresario europeo en el Nuevo Mundo. Ballester fue alcalde de Nueva Isabela hasta 1500, cuando la monarquía hispánica urdió el golpe de Estado contra los Colón. Después de que el juez castellano Bobadilla —posteriormente perseguido por corrupción— hubiera ordenado la detención y el traslado a la Península de los Colón, Ballester fue relevado por el militar castellano Ovando.