Tal día como hoy del año 1981, hace 45 años, a las 18:20 horas, en Madrid, un grupo de 288 efectivos de la Guardia Civil comandados por el teniente coronel Antonio Tejero Molina asaltaban y secuestraban el Congreso de los Diputados, la cámara representativa de la soberanía popular. En aquel momento, en la cámara se debatía la investidura del candidato a presidir el Gobierno Leopoldo Calvo Sotelo y Bustelo (Unión de Centro Democrático), que había sido presentado para relevar a su compañero de bancada Adolfo Suárez, que había dimitido unas semanas antes (29 de enero de 1981). Durante aquellas sesiones se especuló con la posibilidad de que la oposición —en bloque— diera apoyo a Felipe González, candidato del Partido Socialista Obrero Español —PSOE—, y se produjera un cambio de Gobierno sin necesidad de celebrar elecciones.
El teniente coronel Tejero Molina y los 288 guardias civiles a sus órdenes —llegados al Congreso con autocares de la Benemérita— asaltaron el acceso principal del edificio, desarmaron al cuerpo de seguridad de la cámara, formado por un comisario y cuatro policías del Cuerpo Nacional de Policía, e irrumpieron en el interior del hemiciclo blandiendo sus armas. Tejero Molina ocupó el atril, disparó tres tiros al aire y gritó: "¡Quieto todo el mundo!". Mientras que algunos diputados se ocultaron entre los asientos, el vicepresidente Gutiérrez Mellado —general del ejército— y el presidente en funciones del Gobierno, Adolfo Suárez, se encararon con los guardias civiles que estaban al pie del atril, momento durante el cual Tejero Molina, que observaba la escena con atención, gritó de nuevo: "¡Se sienten, coño!".
Mientras tanto, en el exterior, el coronel del ejército español José Ignacio San Martín López y un destacamento de la División Acorazada Brunete asaltaban los estudios de Televisión Española y de varias emisoras de radio de Madrid. Y, poco después, el general Jaime Milans del Bosch —capitán general de la III Región Militar— ordenaba que todos los carros de combate destacados en los cuarteles de Valencia ocuparan las calles de la ciudad. La situación general fue muy confusa, hasta que a las 22:10 horas, Jordi Pujol, president de la Generalitat de Catalunya, se dirigió a la ciudadanía catalana y lanzó una llamada a la calma. El president Pujol fue la primera autoridad política del Estado español que lanzó un mensaje tranquilizador. Mucho antes, incluso, que el rey Juan Carlos I, que no aparecería hasta pasada la medianoche.
