En medio de todas las conjeturas posibles —también las mentiras, la principal fuente de información en una guerra—, al concluir este lunes o al iniciarse el martes vence el ultimátum que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, le ha dado a Irán para reabrir el estrecho de Ormuz. Las últimas horas, Trump las ha aprovechado para amenazar: "El infierno lloverá sobre Irán si no se llega a un acuerdo"; tender la mano a los ayatolás: "Veo muchas posibilidades de pactar antes de que expire el ultimátum, ahora mismo estamos negociando"; y, de nuevo, desafiar: "Abrid el maldito estrecho, panda de locos cabrones, o viviréis en el infierno".

Conociendo a Trump, cuesta mucho predecir su siguiente movimiento. Si algo hemos ido viendo en este conflicto, que ya ha cubierto 37 días de actividad bélica, es que su posición es, en muchas ocasiones, errática, más allá de lo que ha llegado a declarar. Pero su mensaje de este Domingo de Pascua es todo menos tranquilizador: "El martes será el día de las centrales eléctricas y el día de los puentes. No habrá nada igual. Abrid el maldito Estrecho, malditos locos, o viviréis en el infierno. Ya veréis. Alabado sea Alá". Para Trump, las negociaciones con los iraníes van bien, pero nunca se llega a la línea de meta con los dirigentes del régimen de los ayatolás.

Para Trump, las negociaciones con los iraníes van bien, pero nunca se llega a la línea de meta con los dirigentes del régimen de los ayatolás

Aunque Trump se hace el brabucón con el estrecho de Ormuz y ha llegado a plantear que este era, en estos momentos, ya un problema exclusivo de los europeos, el inquilino de la Casa Blanca sabe que eso no es así. Solo hace falta darse una vuelta por los mercados mundiales y, obviamente, si la crisis fuera solo europea, no ocurriría la situación que se está produciendo y las advertencias de caer en un camino sin retorno durante años. Tampoco se habrían incrementado los precios de la energía y no existiría el pánico a una escasez de suministros. A ello se añade que Ormuz es un paso clave de los fertilizantes con destino a Europa y, según Naciones Unidas, el 13 % de las exportaciones mundiales de fertilizantes utilizan la puerta del golfo como salida hacia el océano Índico.

Con la bolsa norteamericana cayendo un 8 %, cinco semanas consecutivas retrocediendo los mercados, siendo la última la peor de todas y con el crudo de referencia en Estados Unidos aumentando un 5,5 %, alcanzando niveles no vistos desde la guerra de Ucrania, la lógica trumpiana lleva a pensar en un giro de timón. Sobre todo sabiendo la importancia que Trump da a estos indicadores económicos, como ya hemos visto en el pasado. Pero la cuestión no es tan sencilla, ya que, por más que pregone, no ha logrado los triunfos esperados. Irán no es Venezuela y los plazos para la finalización del conflicto no se están cumpliendo. Y, por más que se especule con un desembarco masivo de los aproximadamente 50.000 efectivos en tropas terrestres en la zona, cuesta mucho pensar que el movimiento sea realista.

La operación Furia Épica ha provocado purgas de militares cualificados estadounidenses. Una cosa es la administración civil y los nuevos mandos del Pentágono, y otra los laureados generales que ven en el desembarco masivo de tropas toda una fuente de conflictos e incluso una oportunidad para cohesionar el régimen de Teherán.