Donald Trump ha vuelto a insistir en su amenaza sobre Irán para que estos acepten reabrir el estrecho de Ormuz antes del plazo de este lunes 6 de abril, fijado por el propio presidente de los Estados Unidos. "Abrid el maldito Estrecho, panda de locos, o viviréis en el infierno", ha dicho el mandatario en un mensaje en la red Social Truth este domingo. Trump ha afirmado que si los ayatolás no hacen caso de sus indicaciones, "el martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo junto, en Irán", en referencia a los ataques a instalaciones e infraestructuras clave del país persa si antes del lunes a las 20 h (hora de Washington) no se llega a un acuerdo. Así lo aseguró el pasado 26 de marzo, después de alargar diez días más el plazo para un entendimiento entre Washington y Teherán, y les recordó este sábado que si no lo hacían, Irán "sería un infierno".
Aquella prórroga, que acaba este lunes, llegaba en medio de un acercamiento de posturas entre los dos países, según la Casa Blanca, a pesar de que varios altos cargos de la República Islámica lo negaron reiteradas veces. Nueve días después de aquel mensaje de Trump, las negociaciones continúan estancadas y no parece que Irán acabe aceptando la propuesta estadounidense para reabrir el estrecho de Ormuz, por donde pasa la quinta parte del petróleo mundial. Esta es, hasta ahora, una de las consecuencias más desestabilizadoras derivadas de la guerra en Oriente Medio: el precio del barril de petróleo Brent ha aumentado a más de 100 dólares en las últimas semanas y la inflación desde entonces es del 2,5%.
Más de un mes de guerra que podría alargarse si no hay acuerdo
A pesar de la contundencia de los últimos mensajes de Trump, no se descarta que pueda extender de nuevo el plazo. La prórroga de diez días del presidente de los Estados Unidos, no era la primera: días antes ya había alargado el plazo para llegar a un acuerdo. Mientras tanto, continúan los bombardeos en Oriente Medio, donde ya hace treinta y siete días desde que comenzó una guerra que aún se podría extender "algunas semanas más", según afirmó el secretario de Estado de los EUA, Marco Rubio. De hecho, la República Islámica, por el momento, no da señales de fatiga y responde a las amenazas de sus enemigos asegurando que cualquier escalada adicional tendrá una respuesta severa en toda la región. Y, con todo, la realidad es que, más de un mes después del inicio del conflicto, la superioridad militar norteamericana no se está traduciendo en una victoria clara y la estrategia de Washington pone en evidencia que las pequeñas victorias —como el rescate in extremis del piloto del caza norteamericano abatido el viernes— no les exime de asumir un coste que muchos ciudadanos estadounidenses no están dispuestos a pagar.