Estados Unidos acumula ya más de 50.000 soldados en el Próximo Oriente en plena guerra con Irán, un despliegue inusual que refuerza la hipótesis de una posible operación terrestre mientras el presidente norteamericano, Donald Trump, mantiene un discurso ambiguo entre negociación y escalada. El mismo Trump asegura que hay avances diplomáticos, pero a la vez no descarta ningún escenario militar. “Estados Unidos de América está en conversaciones serias con un nuevo y más razonable régimen para poner fin a nuestras operaciones militares en Irán. Se ha conseguido un gran progreso”, afirmó. Sin embargo, también advirtió: “Si por cualquier motivo no se llega a un acuerdo pronto destruiremos completamente todas sus centrales eléctricas, pozos de petróleo y la isla Kharg”.
Este doble mensaje llega mientras el Pentágono incrementa efectivos en la zona. A las fuerzas habituales —unas 40.000 en tiempos de relativa calma— se han sumado miles de marines y unidades navales, además de efectivos aerotransportados preparados para operaciones rápidas. En los últimos días han llegado al menos 2.500 marines y 2.500 miembros de la marina.
Invadir el grifo del petróleo iraní
Entre las opciones que estudia la Casa Blanca hay la toma de la isla de Kharg, clave para las exportaciones petroleras iraníes, así como el control de otros puntos estratégicos en el estrecho de Ormuz. Trump ha sugerido incluso que la operación sería sencilla: “No creo que tengan ninguna defensa. Podríamos tomarla muy fácilmente”.
También se analiza una alternativa aún más arriesgada: intervenir dentro del territorio iraní para capturar reservas de uranio enriquecido. Según estimaciones norteamericanas, Teherán conservaría unos 450 kilos de uranio al 60% de pureza, cerca del nivel necesario para armamento nuclear. Esta operación implicaría desplegar tropas sobre el terreno durante días o semanas bajo riesgo de ataques con misiles y drones. Lo que podría suponer un auténtico baño de sangre que la ciudadanía estadounidense no perdonaría jamás.
50.000 no son suficientes
A pesar de la acumulación de fuerzas, expertos militares ponen en duda la viabilidad de una gran operación terrestre. Recuerdan que los 50.000 soldados desplegados —muchos en bases y barcos— son insuficientes para sostener una invasión a gran escala en un país de la dimensión y complejidad de Irán.
Desde Teherán, el gobierno niega avances reales en las negociaciones. El portavoz de Exteriores, Esmaeil Baghaei, aseguró: “No hemos mantenido ninguna negociación con Estados Unidos en estos 31 días” y calificó las propuestas norteamericanas de “excesivas, poco realistas e inaceptables”.