Los negociadores de los presupuestos de la Generalitat para 2022 tendrán trabajo este fin de semana ya que en estos momentos lo único que hay son demasiadas enmiendas a la totalidad. Tantas, que las cuentas públicas no podrían salir el próximo lunes y el Govern necesita que, antes del mediodía, alguna de ellas sea retirada para sacarlas adelante. Nada extraño en un gobierno que no cuenta con una mayoría parlamentaria estable suficiente. Y mucho más si la prioridad es, y no se ha ocultado, sacar adelante los presupuestos con la CUP y dejar a los comunes como el aspirante que aguanta su turno en el banquillo.
El president Pere Aragonès y el conseller de Economia, Jaume Giró, han desplegado en las últimas horas imaginativas propuestas para modificar el no de la CUP. Desde llegar a los 1.000 millones que reclamaban en vivienda pública, hasta el compromiso de crear un grupo de trabajo para abordar la propuesta de llevar a cabo un referéndum de autodeterminación esta legislatura; o bien, suspender la mesa de diálogo en la primera mitad de 2023 si no hay frutos tangibles y también que la conselleria de Interior realizará una revisión de los procesos sancionadores para garantizar el derecho de manifestación, en línea con una antigua petición de que la Generalitat se retire de las acusaciones particulares que haya y la eliminación de la ley mordaza.
Habrá que estar, por tanto, a la espera de lo que decida la CUP este sábado, cuando ha convocado la Coordinadora Oberta Parlamentaria (COP), un órgano que reune asambleas territoriales de la formación y las organizaciones que dan apoyo a la candidatura. Que se considere un avance o no dependerá básicamente de que la formación anticapitalista decida jugar a estar dentro del presupuesto y no romper la mayoría del 52% obtenida el 14-F o, por el contrario, dejar al Govern en la estacada y que se busque la vida como pueda.
Es evidente que las propuestas complementarias del Govern no cumplen el máximo de las peticiones de la CUP pero sí que parece evidente que disponen de un camino para circular siempre que tengan ganas. También es cierto que la CUP está utilizando la negociación presupuestaria para poner de manifiesto su irritación con lo que consideran el incumplimiento de los acuerdos con Esquerra para la investidura de Aragonès. En este sentido, el foco de la negociación se concentra, prioritariamente, fuera de las cuentas públicas y un capítulo importante es cómo se rompe el actual impasse autodeterminista que hay actualmente y que gráficamente se expresa como el nuevo embate al Estado.
Si la CUP considera suficiente la última propuesta del Govern para consultar a las bases si se ha de retirar la enmienda a la totalidad se haría inmediatamente. Mientras tanto, la negociación con los comunes continúa y el acelerador en las conversaciones se activará si hay negativa de la CUP y no hay más socio posible que ellos. Todo, sin descartar que, igual que puede quedarse fuera la CUP, también pueden converger en el sí los comunes y los cupaires. La partida aún está abierta.