Han explicado portavoces del Partido Nacionalista Vasco que en la tarde-noche del viernes contactaron con ellos desde el Palacio de la Moncloa en nombre de Pedro Sánchez para pedir su apoyo al Ejecutivo español en contra del confinamiento total de la población por el coronavirus. Los interlocutores de los nacionalistas vascos fueron taxativos asegurándoles que "esta medida no se iba a aplicar". Como es públicamente sabido, en la noche del sábado, Pedro Sánchez anunciaba un confinamiento total de la población y daba su brazo a torcer en una medida que si se hubiera aplicado antes quizás hubiera amortiguado la tragedia actual. Pero esto es harina de otro costal.

Lo relevante no es que el presidente del Gobierno le haya tomado el pelo al PNV -ni que éstos, enojados, le hayan amenazado con el veto a los presupuestos, para los que aún falta mucho- ya que la lista de damnificados es, en este aspecto, inabarcable. Sino que evidencia una clara improvisación en una materia tan importante como es el mejor enfoque para reducir el contagio del coronavirus. Y no porque los científicos discrepen, como se nos quiere hacer creer en el apagón informativo actual, sino porque se está haciendo política. Habrá quien piense que lo del apagón informativo es una exageración pero no por tener más noticias y más portavoces dando ruedas de prensa sabemos más cosas. Una cosa es la comunicación y otra la información.

Yo he sido una de las miles de personas que me he pasado todo el domingo pendiente de la publicación en el Boletín Oficial del Estado del real decreto que tiene que especificar el listado de servicios y medidas esenciales en que se podrá trabajar a partir de este lunes a las cero horas una vez se ha aprobado el confinamiento total. Anunciado por el presidente del Gobierno en la tarde del sábado y aprobado por el Consejo de Ministros este domingo por la mañana, lo razonable era su publicación inmediata para que los millones de trabajadores y sus empresas, grandes, pequeñas y medianas, así como los autónomos de todo tipo, supieran a qué atenerse.

La absoluta frivolidad con que está llevando todo se evidencia en que nada se haya publicado a las 22 horas de este domingo y que el caos de este lunes sea importante. No me extraña que los países del norte de Europa se tiren de los pelos cada vez que oyen a Pedro Sánchez reclamando una mayor cooperación en la crisis económica que se avecina. ¡Pero si no saben ni publicar un decreto en el BOE!

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